
La imagen de Fidel haciéndole swing a la pelota y el receptor Germán Miranda en su posición de receptor ha quedado como símbolo de aquel momento inolvidable cuando se inauguraron las series nacionales.
Medio siglo ha transcurrido desde aquel 14 de enero de 1962, cuando 116 peloteros repartidos en cuatro equipos, echaron a andar las series nacionales de béisbol, ante la ovación de los más de 25 mil aficionados congregados en el estadio Latinoamericano.
La imagen del líder histórico de la Revolución cubana haciéndole swing a la esférica y el camajuanense Germán Miranda Heredia en su posición de receptor, para dejar inaugurado el primer clásico, ha quedado como símbolo de aquel inolvidable momento en que, al decir de Fidel, la pelota volvió al pueblo.
Sucedió lo que muchos no esperaban. Roger Machado, el manager de los Tigres avileños, cumplió lo que le dijo a la prensa al término del quinto partido del play off contra Villa Clara: que en su tierra iban a empatar y rematar. Y así lo hizo.
Ciego de Ávila demostró que fue la novena con mejor ofensiva de la campaña regular en esta Serie de Oro de la pelota cubana, y con 17 inatrapables –incluidos cuatro cuadrangulares– extendió este play off hasta el sexto juego y obligó a volver al Cepero.
Revelado el pareo en la zona oriental de la Serie de Oro de la pelota cubana, el desafío entre Villa Clara, subtitular nacional, y Ciego de Ávila, subcampeón oriental de la anterior versión, está pactado para este viernes a las 8:00 de la noche en el estadio José Ramón Cepero de la tierra de la piña.
El otrora máscara avileño Roger Machado utilizó el martes como relevista a su otro abridor Vladimir García, y con esa acción lo descartó como iniciador el viernes. Por demás, la alineación naranja presenta una buena cantidad de zurdos, así que la lógica, más los cinco días de descanso, indican que será el zurdo de Florencia, Maikel Folch, el que se pare en la lomita para tratar de dominar la batería villaclareña.














