Eros sublime, sexo picante y relajo con orden; así es la aproximación de Signos a la naturaleza del ser nacional. Con el brío de ese Hatuey primigenio que, según cantó nuestro más grande poeta popular, en los albores de la nación esperaba sobre una roca por su semidesnuda amada Guarina, mientras miraba el cielo «con un cocuyo en la mano / y un gran tabaco en la boca». Del beso nupcial al meretricio, de la pícara y metafórica palabra a la frase escatológica, de la imagen ingenua a la morbosa, de lo sensorial refinado a lo obsceno, Signos se abre sensual a esa Cuba penetrante; y, en lo que el palo va y viene, se encamina nuestra revista a festejar su cumpleaños 43. Estos son algunos de sus artículos:
JUAN RAMÓN GONZÁLEZ NARANJO
La imagen femenina en las revistas del medio siglo republicano
FRANCISCO A. RAMOS y JOSÉ M. DORTA
Criollitas: las eróticas chicas de Wilson
WILLIAMS CALERO y JORGE LUIS MEDEROS
El Club de los Tarruces: la verdadera historia
CASPER DE JONG
El bache más hondo de Cuba
RENÉ BATISTA MORENO
Cazador de media noche
YOSS
Pingología básica cubana





El Premio Ser Fiel, creado por el Centro Provincial del Libro y la Literatura, para reconocer a los continuadores y defensores de la obra de Samuel Feijóo, fue entregado a Ramón Rodríguez Limonte, uno de los más destacados artistas de la plástica de Villa Clara, como parte de las actividades para celebrar el Día del Libro Cubano.
Les propongo este artículo publicado por el propio Ramón en Signos número 59, donde rememora su colaboración con Samuel Feijoo, en la fundación de esa revista, con la cual ha mantenido estrechos vínculos de trabajo desde esa época: “Todavía recuerdo —dice— la tremenda alegría que nos proporcionó la aparición del primer número de Signos, con la especial y simbólica portada de un querido amigo, el sagüero universal, Wifredo Lam. Al poco tiempo del surgimiento de Signos, quedó demostrada la valía de su singular proyección literaria perfectamente conjugada con la gráfica más auténtica, ambos rasgos característicos del quehacer feijoseano”.
Desde que conocí a Edelmis Anoceto (Poeta, crítico, traductor literario y editor), casi siempre hemos hablado de esas cosas triviales que nos acercan a la vida, a toda esa vida terrenal que nos hace más humanos, comunes. De vez en cuando nos hemos referido superficialmente al acontecer actual de la cultura en general, siempre sin adentrarnos demasiado en temas que pudieran provocar una discusión interesante o comprometedora. Hoy me acerco a él diferente: con intención mayor, con la pesquisa de conocer su carne propia. Me aproximo ante este gran bardo y una de las principales figuras de la nueva poesía cubana actual. Me acerco menos familiar, como alquien que quiere conocer a fondo otra esencia, descubrir el paisaje interior de este ser es lo ideal, desde el punto de vista –claro está- con que se puede mirar a un poeta.
El libro La fiesta del tocororo, de René Batista Moreno, fue presentado en el Centro de Estudios Martianos, durante la Feria de La Habana, con estas palabras de la ivestigadora Dulcila Cañizares, amiga del escritor fallecido recientemente en su natal Camajuaní, provincia de Villa Clara. Allí también, Alejandro Batista reveló detalles del proceso de creación de esta obra, que su padre comenzó a gestar a partir de un volumen anterior publicado por la editorial Capiro, Cuentos de guajiros para pasar la noche.
La fiesta del tocororo, de René Batista Moreno, una recopilación de personajes de leyenda que conforman el bestiario cubano, fue presentado en el entorno de la Feria Internacional del Libro en La Habana. El proyecto que antecedió a este libro se alzó con el Premio Memoria 2009, del Centro Cultual Pablo de la Torriente Brau, y constituye la última obra del prolífico escritor, quien falleció en mayo de 2010.
René Batista Moreno (Camajuaní, 1941-2010) fue un seguidor y fiel amigo de Samuel Feijóo, infatiglable investigador del folclor campesino. Pero René, con su olfato guajiro, sabía con certeza hacia dónde enrumbar sus pasos, ya que, además, conocía la zona de Camajuaní, Vueltas, Remedios y los alrededores desde pequeño.
La revista Signos (fundada por Samuel Feijoo en 1969) convoca a escritores, investigadores, periodistas, historiadores, folcloristas, fotógrafos y dibujantes populares de Cuba y el extranjero a enviar textos de diversa índole, dibujos y fotografías, que aborden el erotismo en su más amplio espectro, con vistas a conformar un próximo número de la publicación.














