El número uno del consejo de transición en Tripoli es nada más y nada menos que Abdelhakim Belhadj, el cabecilla del ramo de Al Qaeda de Libia: el Libyan Islamic Fighting Group (LIFG). Esta organización figuraba en la lista de las organizaciones terroristas prohibidas. El hombre mantuvo contactos estrechos con luchadores de Al-Qaeda en Irak, y especialmente con Abu Musab al-Zarqawi, otro cabecilla de Al-Qaeda, procedente de Jordania.
En 2004 Abdelhakim Belhadj fue detenido en Bangkok por las tropas de los EE.UU. y trasladado a Libia, donde fue encarcelado. En 2010 en el marco de una ley de amnistía fue liberado junto con otros doscientos islamistas. Las últimas semanas y meses jugó un papel prominente en la conquista de Trípoli, y tuvo de dos a tres miles de hombres bajo su mando. Ahora mantiene el control militar sobre la capital de Libia, que logró ocupar gracias a las tropas terrestres especiales de Gran Bretaña y Francia, y el apoyo aéreo de la OTAN. Es una guerra curiosa esa “war on terror”.
Por Marc Vandepitte, Dewereldmorgen.be
Taducción: Ellen Thielemans
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La noticia recorre desde ayer los principales espacios de la televisión, la prensa impresa y la digital… la muerte de Osama Bin Laden, el terrorista más buscado internacionalmente, tras los atentados del 11 de Septiembre que destruyó las Torres Gemelas en Nueva York. Una operación militar sobre territorio pakistaní, concebida y realizada en el más estricto secreto por el ejército norteamericano ejecutó al cabecilla de Al Kaeda junto a varias personas más. El fin justifica los medios, dirían los autores: al fin, los familiares de las víctimas del ese cruento sabotaje podrán dormir un poco más tranquilos sabiendo que el principal culpable no podrá cometer un acto similar.
José Pertierra, especialista en temas de inmigración en Washington D.C, y asociado de la firma Pertierra & Toro, P.C de la capital estadounidense, nos recibe franco, amable y desinhibido en La Habana. Frente a no pocas páginas de Internet sobre el caso de Los Cinco, desgrana sus reflexiones sobre la marcha del proceso en busca de la justicia para Gerardo Hernández Nordelo y los otros cuatro compañeros injustamente encarcelados en Estados Unidos.
En un proceso capcioso
A Luis Posada Carriles en Estados Unidos lo llevan a juicio por sus mentiras y por temor a que hable, denunció el abogado José Pertierra, representante de Venezuela en la demanda de extradición contra el connotado terrorista, responsable del atentado de un avión cubano en 1976, donde murieron sus 73 pasajeros, entre ellos dos equipos juveniles de esgrima de Cuba. El abogado remarcó que “juzgar a un terrorista por mentiroso no es suficiente para la memoria de sus víctimas”.
Hacia Cuba se ha ejecutado unos 3478 actos terroristas, con un saldo de más de 2 mil mutilados o discapacitados. Contra eso luchaban los Cinco Héroes Cubanos, que el gobierno norteamericano mantiene encarcelados por más 12 años y ese es el punto final del filme de Ramón Luis: cómo dejan en libertad a los asesinos y apresan a quienes intentaban prohibirlo. Ese es entonces el mayor acto de terrorismo.
Hace solo unos días, Estados Unidos incluía otra vez a Cuba en una lista de países terroristas. El gobierno que ha mantenido durante casi cincuenta años un criminal bloqueo económico y financiero; organizado y estimulado una guerra sucia contra nuestro pueblo, en cuya larga data se incluyen sabotajes —el del avión de Barbados costó la vida a las 72 personas a bordo—, invasiones mercenarias —como la de Playa Girón—, atentados contra dirigentes de la Revolución, ataques a objetivos económicos y sociales, financiamiento de bandas asesinas, propagación de virus y epidemias… en fin un historial que lo colocarían mejor en el banquillo de los acusados que en el estrado del juez.














