CIRUGÍAS EN LA MONTAÑA

La atención hospitalaria no se interrumpió durante el paso del huracán Ike.La atención a la salud de los damnificados se mantuvo durante el paso del ciclón y durante todo el período de recuperación. Esta ha sido una prioridad de la Defensa Civil en todo el país, y de ello da fe el periodista Yoerki Sánchez Cuéllar, quien desde la zona de Manicaragua, Villa Clara, se trasladó hasta uno de estos hospitales de campaña:

Cuando el médico santaclareño Michael Cruz García supo que enfrentaría el huracán Ike en el valle de Jibacoa, capital del Turquino Guamuhaya, no puso obstáculos a la tarea. Inmediatamente tomó bata y esfigmo, pero también buscó su pequeña planta trasmisora Alinco D–J 180, pues desde hace tres años realiza labores de radioaficionado.

Él conoce bien esta región porque en varias ocasiones desanduvo cafetales durante las movilizaciones de la escuela al campo y el posterior tránsito por el Pre Militar. Esas experiencias le permitieron ver la importancia de la comunicación en este poblado, sobre todo, después de que los ríos se apoderan de los caminos y obstruyen el paso por carretera hasta la comunidad. 380 mm de lluvia en 24 horas resulta suficiente para que los arroyos amplíen su cauce y de las lomas bajen torrentes de agua que provocan serias inundaciones.

Michael, residente de tercer año de la especialidad de cirugía, integra la brigada médica de 20 compañeros que aún permanece en la montaña para solucionar cualquier emergencia. Y el destino quiso que el martes pasado celebrara su cumpleaños 37 bajo las ráfagas del huracán, en una pequeña sala de operaciones montada en el policlínico del poblado, con los requisitos necesarios para atender las urgencias quirúrgicas.

«Afortunadamente, no se dio ningún caso durante el paso del ciclón, pero si llegaba alguna persona necesitada de ser intervenida teníamos las condiciones necesarias para hacerlo. Contamos con una máquina de anestesia, una camilla, el instrumental quirúrgico adecuado (pinzas, jeringuillas, portaagujas). Conmigo también subió el anestesiólogo Otilio Medina Gómez, junto con otros médicos y enfermeros, todos listos para ayudar ante una situación de emergencia», comenta Michael.

—Y cómo radioaficionado, ¿qué hiciste?

«La razón fundamental de mi presencia aquí es la atención a los pacientes, pero durante el paso de Ike cada vez que tenía tiempo me comunicaba con el radioaficionado de la zona de Defensa. De esa manera, me enteraba de la situación en otros lugares intrincados e informaba a los demás compañeros.

Interrumpo sus palabras y le pregunto: «Entonces, ¿piensas regresar a la montaña?».  Michael mira hacia sus compañeros y responde: «Si existiera otra vez la necesidad, estoy dispuesto a regresar, porque es una experiencia inigualable. Además, sabemos la seguridad que damos a los vecinos con nuestra presencia aquí.»

Las aguas, poco a poco, retiran sus fuerzas y dejan libre el camino a los vehículos para pronto recuperar los daños del evento meteorológico. Pero en el recuerdo de todos estará siempre el rostro atento de Michael y la entrega de la brigada médica que aún se encuentra en esta zona montañosa.

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