LA BELLA DURMIENTE DESPIERTA OTRA VEZ EN LA HABANA

Joel Carreño, uno de los protagonistas en la nueva producción de La bella durmiente del bosque.Las cortinas del Teatro García Lorca se abrirán este 28 de octubre para celebrar el aniversario sesenta del Ballet Nacional de Cuba, una de las agrupaciones danzarias más afamadas mundialmente, fundada por la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, su actual directora; y a la vez para inaugurar el XXI Festival Internacional de Ballet de La Habana, que trasncurrirá hasta el 6 de noviembre en esa y otras salas de la capital cubana.

A la cita asisten compañías y bailarines de 19 países, entre ellos, las españolas Cristina Hoyos y María Pagés, con sus compañías, el Ballet folclórico de Mérida (México), y el Ballet Teresa Carreño, de Venezuela. Entre las figuras invitadas que alternarán en escena con bailarines cubanos sobresalen Myriam Oul-Braham y Emmanuel Thibault, primeras figuras de la Ópera de París, y la rusa Nina Kaptsova, del Ballet Bolshoi.

 

También estarán Thomas Luna y Diana Cuní, del Royal Danish Ballet, y Karina Olmedo y Juan Pablo Ledo, del Ballet Estable del Teatro Colón, de Buenos Aires.

Aunque el programa es extenso, uno de los atractivos será la puesta del clásico del repertorio del BNC, La bella durmiente del bosque. La obra cuenta la historia, en un prólogo y tres actos, de la princesa Aurora, durante su bautizo, maldecida por la bruja Carabosse a pincharse el dedo con un huso y morir a los 16 años. La joven es salvada por el Hada de las Lilas al anunciar luego de tales presagios: “Mi regalo es que esta niña no morirá, caerá en un sueño y será despertada por un beso de amor”. Y despierta Aurora con el beso del príncipe Desiré… luego de cien años.

Esta obra vio la luz por primera vez en el teatro Marinsky, de San Petersburgo, Rusia, el 3 de enero de 1890, inspirada en el cuento del mismo nombre escrito por el francés Charles Perrault en 1697, con música de Piotr Ilich Chaikovski. Los historiadores del ballet la consideran uno de los más altos exponentes del clasicismo.

En esta ocasión, asumirán los roles principales los primeros bailarines Viengsay Valdés y Rómel Frómeta, así como Anette Delgado y Joel Carreño.

La coreografía es la misma de 1974. El BNC ha seguido poniendo fragmentos de este ballet, los cuales están incluidos en La magia de la danza. Han variado los diseños escenográficos y el vestuario, asumidos por Ricardo Reymena y el diseñador francés Philippe Binot, respectivamente.

Salvador Fernández fue el diseñador de la escenografía y el vestuario de La bella durmiente en 1974. En la década de 1980 se conservó dicho vestuario, pero con la escenografía de Julio Castaño.

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