EL NUEVO ESTILO ARQUITECTÓNICO DEL MACETA*

Típica fachada de los ricos de nuevo tipo, muy adornada con piedras y rejas.Al recorrer las calles de mi Santa Clara, o visitar otros pueblos de mi provincia —o incluso la turística Trinidad— recuerdo una canción de mi infancia que decía: «De piedra ha de ser la cama, / de piedra la cabecera…» Con la diferencia que impone la realidad actual, podríamos variar así la letra: «De piedra ha de ser la sala… / De piedra mi fachada y la otra…» «Y de piedra la mía también…», alegará un vecino al notar la competencia en su cuadra.

Así comienza Milvia Maribona su artículo para la revista Signos No. 54, donde critica las actuales tendencias arquitectónicas en muchas de las intervenciones reconstructivas residenciales. Un curioso fenómeno se ha suscitado en la Isla durante la última década: un nuevo estilo arquitectónico invade nuestro entorno a la hora de construir o reparar las edificaciones. Modos y modas se mezclan en el rostro urbano, en relación directa con complejos procesos sociales, como pudiera ser, en algunos casos, la oportuna cercanía sexual a un extranjero o personaje nacional de empuje en la resolvedera, figura capital en la ya histórica «economía de fondillo».

El asunto está en que usted, cuando pasea por la ciudad, puede detectar con lujo de detalles la calidad, cantidad y sobre todo variedad de la decoración dispuesta en las actuales fachadas de las casi nuevas casas mejoradas. Encuentra la manida piedra, procedente de San Juan de los Yeras o de Cabaiguán. Y ya sabe: mientras más alto llegue el recubrimiento, mejor le va al propietario o a sus probables donantes o parientes.

 

Puede que se tope en otra vivienda de las favorecidas un elegante enchapado de cerámica, de la shopping. En algunas casas puede encontrar ambas decoraciones y como colofón —rematando o enmascarado la anhelada, pero aún imposible cubierta «de placa»— una rítmica balaustrada, típica de las construcciones eclécticas de inicios del siglo xx. Por supuesto, el ritmo se hace más constante —o sea: más balaustres por metro lineal— según las posibilidades financieras.

Lo sucedido con la imagen de la ciudad después de 1993, se relaciona con el deseo de cada ser humano de expresar su individualidad. Como diría un buen amigo: «Hay dos cosas que el hombre no puede ocultar; una es la tos, y la otra es el dinero».

Entonces, la mejora constructiva se inicia con la invasión decorativa de varias habitaciones, en especial la cocina y la sala, con accesorios de lo que en las tiendas por divisas llaman «todo por uno». Una vez satisfechas estas demandas «caprichuales», comienza el zafarrancho de combate. A veces la tarea de conseguir los materiales resulta menos peliaguda que la de dar con el artista indicado o recomendado para tal aventura de la albañilería, pues usted sabe que arquitectos, ¡va!: hay muchos; ¿ingenieros?: nos sobran, en todo tipo de detalle; pero, óigame, un albañil que haga con decoro su trabajo, ¡ESO SÍ ESTÁ DURO, DUROOO!… Luego, cuando termina la jornada, quien hizo la inversión —muy convencido de que le quedó «cómico, cómico»** su hogar— muestra la hazaña a un conocido, sin sospechar que se comporta como «creyente». A veces el interlocutor lo felicita, aunque pensando para sus adentros que aquello quedó feo, feo de verdad.

Esas personas adineradas, los llamados «macetas», han decidido hacer una arquitectura más presuntuosa, desde su punto de vista personal, y para colmo, consentida por los arquitectos y a ritmo de reguetón, por la insistencia en la repetición y lo poco feliz de la letra.

El resultado final de esta intervención tiene influencia de los estilos barroco, rococó, plateresco… y maceta. A dicha mezcla la pudiéramos definir como «neomaceteresco»: el nuevo estilo arquitectónico de acuerdo con el cual los actuales sectores pudientes decoran interiores y exteriores de sus residencias, haciendo gala en general de un caprichoso mal gusto. Ya su influencia se hace sentir también en ciertos predios estatales.

A pesar de vivir en la era del plástico, ciertos cubanos tienen influencia de la cultura aborigen sudamericana. No solo por la reminiscencia del uso de la piedra natural en la decoración de las casas sino también por la costumbre de forrarse de cadenas, exhibir tendederas de argollas en las orejas y lucir en los dedos de pies y manos cualquier diseño intemporal de anillos y sortijas de oro o plata. La calidad del material y cantidad de accesorios está ligada intrínsecamente con el diseño de su vivienda. Por regla general el volumen de avituallamiento personal metálico —incluidas piezas dentales— es directamente proporcional a la variedad empleada por la misma persona en la construcción.

Lo decisivo para ellos al caminar, trabajar, pasear o pararse a la puerta de su casa mejorada, remodelada, puesta cómica, será mostrar su «entrada en billete».

Entonces, cuando usted camine por cualquier lugar de Cuba y vea a un sujeto disfrazado de nuevo jefe aborigen sudamericano, sospechará de inmediato que dicho compatriota vive o trabaja en un lugar caracterizado por su arquitectura neomaceteresca.

 

* En Cuba, persona con mucho dinero, fruto la mayoría de las veces del negocio ilícito o de familiares en el exterior. Son los nuevos ricos, que por lo general gustan de ostentar su solvencia económica.
** En Cuba suele usarse el adjetivo “cómico” con el sentido de moderno, a la moda, muy costoso, sustentado por una buena marca, o que viene del extranjero.

Una respuesta a “EL NUEVO ESTILO ARQUITECTÓNICO DEL MACETA*

  1. buen post este tuyo mi amigo. Tu siempre con lo último.

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