UN “SAN GUIVIN” PARA COLONIZADOS SANTACLAREÑOS

Thanksgiving, tropicalizado San Guivin, al cual muchos colonizados dedican esta fiesta.A mí, al igual que a muchos santaclareños —supongo que en la capital y en otras ciudades se hayan repetido escenas similares— me asombró un inusitado ajetreo en los comercios en divisas y en los mercados agropecuarios, durante el jueves último… precisamente el cuarto del mes de noviembre.

Coincidiendo con el Thaksgiving norteamericano, los colonizados que viven con un pie aquí y otro allá, salieron a celebrar con un ímpetu mayor que otras veces: desaforados unos, tratando de encontrar el pavo, en las difíciles condiciones de abastecimiento dejadas por dos huracanes, o su versión criolla, el guanajo, para ponerlo a la mesa; en tanto otros recopilaban la cerveza, los vinos y las golosinas, como si estuvieran ya en la Pequeña Habana. Muchos de ellos, casi ahogados por las cadenas de oro, o con los bolsillos repletos de CUCs, hasta ignoran el origen de la fiesta, y la adjudican a un santo llamado “San Guivin”, lo cual ha dado pie a variadas escenas de humor…

Mi colega y amiga Rayma Elena, también tan asombrada como yo, lo dejó impreso para la edición del periódico provincial Vanguardia, de donde transcribo para  ustedes esta estampa de costumbrismo anglo, en pleno boulevard santaclareño… y cuidado, remarca ella, no sea que en el próximo fin de año ya a alguien se le vaya a ocurrir comprar algunas calabazas para hacer esos famosos «pumpkins» con que los estadounidense animan sus fiestas de Halloween….

¿Qué celebran? o ¿acaso se trata de una nueva moda?

Este jueves en Santa Clara parecía que el 2008 se acababa en noviembre: tanta gente en las calles; cola en los guardabolsos de las tiendas… Como si estuviéramos llegando a los confines donde diciembre se une con enero; porque en esas fechas —amén de creencias y carencias—, los cubanos siempre hemos procurado que la noche del 24 sea  buena, y la del 31, mejor. Sobre todo, por aquello de que «según terminas el año, vendrá el próximo».

Es cierto que desde hace algún tiempo, y según nuestra «astrología social y laboral», el año se ha acortado, o se ha extendido un tanto su despedida. Cuentan los feriados establecidos y merecidos, que desde 1998 incluyen el navideño día 25, y los (des)ajustes internos de cada entidad, que muchas veces confirman la teoría popular de que, después del día 15 de diciembre, no intentes resolver nada.

Pero el jueves era 27 de noviembre, fecha en la que Cuba rendía homenaje a los estudiantes Medicina asesinados en 1871 por el régimen español. Este año, coincidente con el cuarto jueves del noveno mes, cuando el pueblo estadounidense celebra una de sus más tradicionales festividades: el Día de Acción de Gracias, o Thanksgiving.

Esta es una celebración propia de Norteamérica, y que en Canadá, por ejemplo, transcurre el segundo lunes de octubre.

En el caso particular de los Estados Unidos, sus orígenes se remontan a la llegada de los colonizadores ingleses que viajaron a América a bordo del barco Mayflower en el lejano 1620, en medio de un riguroso invierno que convirtió a muchos en víctimas de su propia aventura.

Gracias a los alimentos y pertrechos que le brindaron los indios Wampanoag, cerca de la mitad pudo sobrevivir. Después de establecerse en esos lares, en el otoño de 1621 estos decidieron compartir los frutos de su primera cosecha con los nativos de esas tierras, y el gobernador de la colonia de Plymouth proclamó «un día de dar gracias al Señor», como regocijo por los resultados del trabajo.

Lamentablemente esta convivencia se ahogó en un baño de sangre, cuando los colonos europeos se expandieron a los territorios indígenas, hasta dejar prácticamente exterminados a los Wampanoag. Sin embargo, de ella perduró aquel gesto, que en 1789 el primer presidente de la Unión, George Washington, decidió perpetuar con la proclamación de la fecha como día nacional de Acción de Gracias, y en 1863, Abraham Lincoln declaró que fuese una fiesta nacional de los Estados Unidos, lo que no fue oficializado por el Congreso hasta 1941.

De entonces acá, en vísperas de esta, se genera uno de los más grandes movimientos comerciales en esa nación norteña.

Pues me he detenido a contar algo que, me dirán, poco o nada tiene que ver con nuestra cotidianidad. También lo creía yo, hasta que este jueves de calles llenas y colas en los guardabolsos, escuché varios comentarios sobre su celebración en algunos hogares cubanos. Con la peculiaridad de que, de esta historia respetable —y hasta el inicio de la matanza, hermosa— muchas personas apenas conocen el pavo de la cena familiar.

Entonces, ¿qué celebran? o ¿acaso se trata de una nueva moda, como la que, también desde hace algunos eneros, convierte a muchos padres en magos, para que sus hijos no sientan tristes cuando otros le cuentan y cuentan los muchos regalos que les trajeron ¿los reyes?

No hablo de que no haya pavo ni juguetes; por el contrario, quisiéramos que la gracia de disfrutarlos deje de ser exclusividad de algunos. Tampoco, desestimo que aparezcan más ocasiones (y no solo fin de año) para compartir en familia, agradecer los buenos gestos y, también, realizarlos.

Televisión, vídeos… (y no solo los foráneos), la inevitable influencia que nos llegan de los propios Estados Unidos y de otras partes del mundo…; hay de todo. No se trata de ignorar, tenemos que conocer que existe el Thanksgiving en Norteamérica, como no podemos desconocer la Fiesta del Diablo en Colombia, por solo citar un ejemplo.

Pero, habría que pensar por qué los «modelos importados» —como diría Rubén Blades—, se asientan y recogen sus frutos. Y hablando de cosechas…, en este final de año cercado por casi no se ven las calabazas (excepto las antes exóticas calabazas chinas que ahora abarrotan muchos mercados), pero cuidado en el próximo ya a alguien no se le ocurra  comprar algunas para hacer esos famosos «pumpkins» con que los estadounidense animan sus fiestas de Halloween.

4 Respuestas a “UN “SAN GUIVIN” PARA COLONIZADOS SANTACLAREÑOS

  1. Las costumbres de unos pueblos se van colando en las de los otros. Es la consecuencia de la universalizacion de la cultura en esta era de las comunicaciones.
    La gente va de un lado a otro y arrastra sus costumbres y sus fiestas. Otros no esperan a que se las traigan y salen ellos mismos a imitar las que les parecen más atractivas, interesantes o convenientes.
    Aqui creo que a nadie le llama la atencion que la gente celebre fiestas de otros paises.
    Quizas Cuba esté muy aislada y por eso se nota más.
    Saludos,
    Al Godar

  2. Mucha tela por donde cortar en este tema de las tradiciones impuestas por los poderosos… pero hay que defenderse de alguna forma, si no las culturas autóctonas y las tradiciones genuinas de los pueblos desaparecerían ante tan grande empuje. Mucho más ahora con tantos medios y recursos en sus manos, que anulan las fronteras geográficas. Es verdad que estamos algo aislados del mundo… y no siempre depende de nosotros, TODOS debíamos defender el derecho de Cuba a insertarse en el mundo, independientemente del sistema político que hayamos escogido, que por supuesto no tiene por qué ser aceptado por el mundo entero. Saludos, Jorge

  3. Jorge,
    Desde aquí afuera no parece que la mayoría de las costumbres nuevas por acá, sean producto de los poderosos sino más bien de los inmigrantes. En Canadá específicamente, las tradiciones de otros pueblos se van insertando más y más cada día.
    Cuba es un país que los visitantes admiran y quisieran quedarse, pero las dificultades económicas son insalvables por lo que me parece que hay muy pocos inmigrantes en Cuba. A eso me refería. Es por eso que en Cuba no se ven costumbres de otros pueblos y nos parece raro que algunos empiecen a celebrar el “Sanguibin”.
    Otra cosa: No veo riesgo alguno de que la introducción de nuevas costumbres ponga en peligro las autóctonas. Y vuelvo con el ejemplo de Canadá donde las culturas amerindias están fuertemente representadas en la cultura popular. Mucho mas fuertemente que las culturas amerindias en Cuba.
    Saludos,
    Al Godar

  4. Tienes razón en lo que dices sobre la situación económica de la isla, no es un atractivo para la inmigración, tal vez haya otras cosas que los atraigan, pero falta el principal, así que no tendremos inmigrantes por un rato… No sé si recuerdas una época cuando nos llegaron grandes influencias del campo socialista con la Urss a la cabeza, importábamos efemérides, música y danzas, hasta nombres exóticos para nuestros hijos… Pienso que en Cuba existe un sector de la población muy proclive para asimilar las influencias de la cultura norteamericana, debe ser por la cercanía geográfica e ideológica con ese país. Los canadienses, si no me equivoco también están preocupados por esta invasión, multimedia. Y leo en los periódicos preocupaciones similares de muchos intelectuales que habitan en el sur, y también en España y otras regiones de Europa, sin economía socialista, y por el contrario, con bastantes atractivos para los emigrantes… Y aún sin inmigrantes, hay bastantes extranjeros en Cuba, en sus escuelas, en sus hospitales, en sus calles como turistas. Y muchos cubanos viven años en otros países como Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Angola, etc… Todos ellos con costumbres y tradiciones diferentes… Saludos para ti y éxitos en tus blogs. Jorge

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