EN EL BICENTENARIO DE LOUIS BRAILLE

El teclado Braille ha positilitado la inserción de los ciegos a las nuevas teconologías de la información.Estamos a dos siglos del nacimiento de Louis Braille, el profesor francés que sacó a los ciegos de la prehistoria en el siglo XIX y los ha situado en plena era del conocimiento y la sociedad de la información. A él se debe el sitema del mismo nombre que ha superado con éxito la revolución tecnológica para hacer de los ordenadores eficientes aliados de los débiles visuales.

Fallecido en París el 6 de enero de 1852 a causa de la tuberculosis, Louis Braille perdió la vista con sólo tres años. Se clavó unas tijeras en el taller de su padre, el guardicionero Simon-René Braille. La herida le causó una grave infección en el ojo izquierdo que se extendió al ojo derecho y le provocó una ceguera irreversible.

 

Una beca le permitió estudiar en el Real Instituto para Jóvenes Ciegos de París y formarse como científico y músico, hasta convertirse en un dotado intérprete de órgano y violonchelo. En este centro, del que sería profesor, conoció a Charles Barbier, militar e inventor en 1821 de un primitivo sistema para cifrar mensajes. Entre 1825 y 1829 Braille lo reformó y perfeccionó dando con el sistema universal de lectoescritura que hoy conocemos, útil también para las anotaciones musicales.

Revolucionó la vida de millones de personas privadas de vista dándoles la posibilidad de acceder a la educación, a la cultura y a la comunicación, no oralmente como hasta entonces, sino de forma escrita, a través de un método idóneo para ser percibido por el tacto. Los restos de Louis Braille reposan desde 1952 en el Panteón de París, junto a otros grandes de Francia.

El Braille, que hoy alcanza todos los ámbitos, dotó a los invidentes de cotas impensables de autonomía personal. Al sistema se han adaptado alfabetos de todo el mundo, desde el griego clásico al japonés, del árabe al ruso, o del español al coreano y el chino. Es una combinación de seis puntos en relieve, ordenados en dos columnas de tres cada una -similar a la representación del 6 en el dominó- que se perciben e interpretan con la yema del dedo al recorrerlos de izquierda a derecha. El relieve se consigue perforando manualmente con un punzón un papel grueso o un cartón ligero. También se puede conseguir mediante máquinas de escribir o impresoras.

Información de El Diario Montañés

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