EN CUBA RESPIRAMOS TRANQUILOS, PERO ALERTAS

En Cuba no se reportan casos de fiebre porcina y está activado un sistema de vigilancia epidemiológica capaz de detectarlo rápidamente.En momentos en que el virus de la gripe porcina se extiende hacia el Medio Oriente, Asia y el Pacífico, y llega al Caribe, con el primer caso en Costa Rica, en Cuba podemos hoy respirar tranquilos, por dos razones: la primera e inmediata, no existe evidencia alguna de la presencia del mortal virus, y segundo —tal vez lo más importante—, contamos con sistemas de vigilancia epidemiológica y de salud eficientes, muy bien organizados y preparados, puestos en estado de alerta desde los primeros reportes de esta enfermedad conocidos internacionalmente.

Esta impresión la comparto con ustedes, inmediatamente después de ver y escuchar la Mesa Redonda Informativa de la Televisión Cubana, que trató puntualmente este tema, con intervenciones de destados especialistas en epidemilogía, salud, Defensa Civil y directivos de los más importantes centros de investigación científica del país, liderados por el Instituto de Enfermedades Tropicales «Pedro Kourí».

Se explicaron allí, con extraordinario rigor y seriedad, las características de la enfermedad, su surgimiento y distribución por casi todo el mundo, los estragos reportados en algunos países como México, Estados Unidos y Canadá —la OMS acaba elevar el nivel de alerta ante una posible pandemia—, cuidando de no sembrar ningún vestigio de pánico en la población, aunque haciendo comprender a todos que se vive una situación peligrosa y ese peligro está cercano a nuestras costas.

Las acciones principales se dirigen hoy a evitar que la enfermedad penetre al país, de ahí que se extremen medidas en los aeropuertos y puertos. Se cancelaron los viajes desde y hacia México, y se establecieron controles rigurosos en la entrada por vía aérea y marítima, con revisiones de las tripulaciones y los pasajeros, planillas de control, así como el chequeo de los viajeros que se encuentran en Cuba y que hace poco vinieron de regiones donde existe la infección. El sistema activado está dirigido a obtener toda la información necesaria, y en caso de la aparición de un foco, poder determinar dónde y neutralizarlo rápidamente con todas los  recursos materiales y humanos dispuestos para ello.

Para tranquilidad de los ciudadanos cubanos y de quienes nos visitan, las redes de salud, desde el más humilde policlínico hasta el más renombrado hospital, están en capacidad de atender y tratar a cualquier persona que acuda a él con algún tipo de enfermedad respiratoria; allí el enfermo es clasificado y atendido con prontitud por un equipo especializado, que se encarga de valorar y determinar el tipo de afección; y si su manifestación es aguda, el ingreso inmediato o remisión hacia donde existan los recursos médicos adecuados.

En la Mesa Redonda quedó bien claro que con nuestros propios recursos es posible determinar si se trata o no del virus de la influenza porcina, así como que existe centralmente el medicamento requerido para el caso en que la enfermedad aparezca, así como la ubicación en centros de atención primaria de los fármacos apropiados para combatir los demás tipos de influenza comunes en esta época del año.

Tal como ha quedado demostrado, la rapidez es determinante para el tratamiento y el salvamento de las vidas humanas, el país está preparado para actuar sin pérdida de tiempo, y adoptar las medidas sanitarias dispuestas para neutralizar algún brote y evitar la propagación, de acuerdo con los planes de contingencia elaborados y puestos en vigor por la Defensa Civil en casos de emergencia epidemiológica.

Se recomendó mantener las medidas de higiene personal y colectiva adecuadas para evitar las epidemias, como pueden ser lavarse las manos al manipular alimentos, taparse la boca al toser y acudir al médico ante la agudización de los síntomas de las afecciones respiratorias comunes. El programa fue enfático en la necesidad de actuar con disciplina y organización, oír las orientaciones y cumplir las normas sanitarias dispuestas en cada etapa, y estar claros de qué nos toca hacer a cada uno para contribuir a la salud de toda la población.

La Revolución ha dado muchos motivos al cubano para sentirse orgulloso de los éxitos logrados en sus cincuenta años, uno de ellos es la seguridad y la tranquilidad ciudadanas por contar con un sistema de salud del cual participa todo el pueblo, que se ha probado en situaciones muy difíciles de desastres naturales, que garantiza y vela por la vida de todos los cubanos y quienes nos visitan, y, además, colaborativo con decenas de países hermanos. Es por eso, repito, que podemos respirar tranquilos, pero seguimos alertas.

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