EL AVIÓN, EL MEDIO MÁS SEGURO DE TRANSPORTE

Los accidentes aéreos modernos nunca tienen una causa única, sino que son consecuencia de complejas cadenas de errores enlazados.Queda mucho para conocer realmente qué le ocurrió al Vuelo 447 de Air France. Los accidentes aéreos modernos nunca tienen una causa única, sino que son consecuencia de complejas cadenas de errores enlazados.

Habrá que recuperar los restos del aparato y analizar tanto los registradores de datos de vuelo como otros factores, desde deformaciones y agujeros en el fuselaje dejados por bombas o misiles hasta motores e instrumentos para detectar averías. Pero no será fácil.

El autor del presente artículo, Pepe Cervera, (http://blogs.rtve.es/retiario/2009/6/2/fragilidad-y-fuerza-la-aviacion) analiza la fragilidad y fuerza de la aviación, que la convierte, a pesar de lo que muchos pudieran pensar ante el catastrófico accidente del vuelo 447 de Air France, en una de las formas más seguras de transporte.

Fragilidad y fuerza de la aviación
Por Pepe Cervera.

Hoy en día estamos tan acostumbrados a volar que subirse a un avión es poco más que montar en autobús. Pero lo cierto es que hace falta mucha más tecnología y una organización mucho más compleja de lo que nos imaginamos para que el viaje aéreo funcione con la regularidad y seguridad a las que nos hemos acostumbrado, lejos del horroroso tributo humano que una vez fue habitual. Aun así, de vez en cuando todavía se producen cascadas de fallos y un avión desaparece para siempre.

Queda mucho para que sepamos qué le ocurrió al Vuelo 447 de Air France. Los accidentes aéreos modernos nunca tienen una causa única, sino que son consecuencia de complejas cadenas de errores enlazados. Sólo hay que recordar los años de especulaciones y conspiranoias que siguieron a la caída del Vuelo 800 de TWA, cerca de Nueva York, hasta que finalmente se pudo determinar la causa. Habrá que recuperar los restos del aparato y analizar tanto los registradores de datos de vuelo como otros factores, desde deformaciones y agujeros en el fuselaje dejados por bombas o misiles hasta motores e instrumentos para detectar averías. Pero no será fácil.

El área donde se produjo la desaparición está en mitad del Atlántico, y tiene una profundidad de más de cuatro kilómetros. Si el avión se desintegró en vuelo (quizá a causa de súbitas turbulencias), como le ocurriese al Vuelo 587 de American Airlines (un Airbus A300-600) al despegar de Nueva York el 12 de noviembre de 2001, los restos estarán esparcidos por un área enorme, ya que la altitud de vuelo superaría los 10.000 metros. Encontrar pruebas de lo ocurrido llevará tiempo.

Un avión de pasajeros en altura es como un globo hinchado por su presión interna, que alarga en varios centímetros el fuselaje; su integridad estructural depende más del equilibrio de fuerzas que de la mera solidez. Una vez se ha roto el equilibrio por intervención de alguna causa externa, la estructura completa colapsa con rapidez. Si algo le ocurrió en altura al Vuelo 447 volando a velocidad de crucero, es probable que los fragmentos se separaran millas.

Los aviones comerciales modernos son mucho más frágiles de construcción de lo que podríamos imaginar. La perentoria necesidad económica de reducir el peso del aparato ha llevado a la extensa utilización de avanzados materiales compuestos, mucho más fuertes que los metales, pero que tienden a romperse sin aviso previo. Los radares meteorológicos ayudan a los pilotos a esquivar las áreas peligrosas, pero la atmósfera es capaz de provocar cambios súbitos de gran violencia. El aire, como el mar, es un medio que puede ser hostil.

A pesar de todas estas fragilidades, la estadística demuestra que el viaje aéreo es hoy día una de las formas más seguras de transporte. Los aparatos son diseñados con múltiples redundancias de seguridad, y los protocolos aseguran continua vigilancia de los puntos débiles. Cualquier fallo detectado en un aparato es rápidamente corregido, y transmitido al resto de propietarios de ese modelo, para que lo resuelvan.

Las piezas se van reponiendo según un esquema estricto que asegura que son reemplazadas antes de alcanzar el desgaste que podría hacerlas fallar. pilotos, mecánicos y controladores son sometidos a continuos cursos, comprobaciones y chequeos, y la enorme importancia económica del transporte aéreo asegura que los equipos de control de tierra sean constantemente mejorados. Puede que lo aparatos parezcan frágiles, y es imposible evitar por completo que se produzcan accidentes, pero la aviación comercial como sistema es hoy más segura que nunca. Por parco consuelo que pueda suponer para los parientes y amigos de los pasajeros del vuelo 447.

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