SOLFERINO, DUNANT Y LA CRUZ ROJA

Henri Dunant, su experiencia en Solferino lo motivó para la creación de la Cruz Roja.La Cruz Roja conmemora por estos días el aniversario 150 de la sangrienta batalla de Solferino que inspiró a Henri Dunant para crear esta organización humanitaria. A fines de junio de 1859, los ejércitos de Francia y Cerdeña, liderados por Napoleón III, se enfrentaron a Austria en este lugar situado en el norte de Italia. Dunant, un empresario de Ginebra, estaba allí por pura casualidad y fue testigo de la batalla.

Horrorizado por lo que vio, escribió un libro sobre sus experiencias, que tituló “Memorias de Solferino“. “Austríacos y aliados se pisotean, se matan unos a otros sobre cadáveres que sangran, intercambian contundentes culatazos, se destrozan el cráneo, se destripan a sablazos o bayonetazos; ya no hay cuartel, es una matanza”, escribió.

Al final de la batalla, los austríacos fueron derrotados y 40.000 soldados yacían muertos o heridos. Dunant observó —y después relató— que casi no recibían ayuda. “Hombres de todas las naciones yacían juntos a las puertas de las iglesias de Castiglione: franceses y árabes, alemanes y eslavos”. “‘Señor, ¡me duele tanto!’ me imploraban varios de estos pobres infelices, ¡nos abandonan, nos dejan que muramos miserablemente, aunque hayamos luchado tan duramente!'”, añadió.

Dunant quedó horrorizado y su experiencia lo inspiró para crear una organización que cuidara a los heridos de guerra.

Pero el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) tuvo unos inicios muy modestos. Dunant y cuatro amigos se reunieron en un apartamento en la ciudad vieja de Ginebra para discutir acerca de posibles reglas de guerra para aliviar el sufrimiento.

El mismo Dunant fue un candidato inusual para tamaña tarea. Los ideales humanitarios de Dunant pronto recabaron apoyos. En 1864, un total de 16 países firmaron la primera Convención de Ginebra.

Ésta estableció protección contra ataques para hospitales y personal médico que estuviese tratando a los heridos; dispuso que los soldados heridos deben de ser tratados de forma igualitaria y creó la cruz roja sobre fondo blanco como símbolo de la ayuda humanitaria.

“Creo que Henri Dunant definitivamente era un visionario”, afirmó François Bugnion, historiador del CICR. “Fue el hombre adecuado para el momento. Y lo que vio en Solferino se quedó con él toda su vida”, añadió.

Según Jacques Moreillon, delegado del CICR, “uno de los mayores retos que afronta hoy la Cruz Roja es el cambio enorme que se ha producido en la naturaleza de los conflictos en los últimos 150 años. En Solferino sólo hubo una baja civil, mientras que ahora se estima que el 90% de las víctimas son civiles.

Sin embargo, cree que los ideales de Dunant siguen siendo relevantes hoy en día. “No creo que Dunant pensó entonces en los civiles o en los detenidos políticos. Pero los principios básicos siguen siendo los mismos, un enemigo caído ya no es un enemigo: un soldado herido ha perdido su nacionalidad”.

“Como dijeron las mujeres cuando cuidaban a los heridos en la iglesia de Castiglione, ‘sono tutti fretelli’, todos somos hermanos. Y la Cruz Roja sigue siendo eso hoy en día”, añadió.

Imogen Foulkes
BBCmundo
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