SILVIO EN PARAGUAY, VARELA EN COSTA RICA

Silvio Rodríguez, en Paraguay; Carlos Varela, en Costa Rica.
Alegórico, surrealista a veces, metafóricamente preciso y dignamente frontal (como la Revolución), Silvio Rodríguez ha cantado siempre sus poemas desde la más profunda honestidad que pueda desnudar las vísceras expuestas de los hombres más negros, de las mujeres más azules, de los humanos más rojos.

“Sí, sigo siendo el mismo gnomo solo que con una visión más universal de las cosas, a los veintitantos años me bastaba con hacer fotografías de mi barrio, con los años y viajando una buena parte por este mundo, descubres que la desilusión, el amor y la rabia son iguales en Costa Rica que en Moscú o Nueva York. Lo que cambian son los escenarios, los telones de fondo, entonces empiezas a profundizar más en la esencia de las cosas”. Carlos Varela.

SILVIO: EL POETA, EL MÚSICO, EL HOMBRE
Eulo García-Poeta / Última hora

Alegórico, surrealista a veces, metafóricamente preciso y dignamente frontal (como la revolución), Silvio Rodríguez ha cantado siempre sus poemas desde la más profunda honestidad que pueda desnudar las vísceras expuestas de los hombres más negros, de las mujeres más azules, de los humanos más rojos.

Por eso, escoger una sola canción que represente el universo poético –de las centenares escritas por el trovador cubano– ha de ser siempre una tarea audaz, por demás arbitraria y harto difícil, sobre todo por el descarte. Pero en la vida hay que jugarse siempre para lograr la cercanía de lo que se sueña posible. Y es justamente en este punto, en ese sueño de lo posible, esa cercanía hacia la búsqueda que se presagiará continua, que se revelan los versos de Playa Girón, canción poema en la que se concentra la búsqueda estética con la honestidad del arte, dentro de lo imperante de la historia en su momento crucial. Y es con esta honestidad que Silvio les pregunta a sus compañeros poetas, a sus compañeros de música y a sus compañeros de historia:

“Qué tipo de adjetivos se deben usar/ para hacer el poema de un barco/ sin que se haga sentimental/ fuera de la vanguardia/ o evidente panfleto…”. Con estos versos, el poeta Silvio construye un postulado poético desde el cuestionamiento mismo hacia cuál ha de ser la forma acorde, dentro de lo poético, que se debiera utilizar para manifestar un convencimiento hondamente sentido.

“Qué tipo de armonía se debe usar/ para hacer la canción de este barco/ con hombres de poca niñez/ hombres y solamente hombres sobre cubierta/ hombres negros y rojos y azules…”. Aquí es el músico Silvio el que se plantea el dilema de definir con un sonido la inagotable diversidad de la humanidad.

“Compañeros de Historia/ tomando en cuenta lo implacable/ que debe ser la verdad/ quisiera preguntar –me urge tanto–/ ¿qué debiera decir/ qué fronteras debo respetar?… ¿Hasta dónde debemos practicar las verdades?/ ¿Hasta dónde sabemos?…”. El hombre Silvio clama urgente por estas verdades para continuar dignamente por el inevitable avance de la historia y su camino. La poesía, la música y la verdad se dignifican en este poema, en esta canción, como las tres esencias que dan sustancia a la obra del cantautor cubano. Esto, sumado al ideal político-poético de José Martí (quien dos patrias asumió para sí: Cuba y la Noche) y la insoslayable influencia de los grandes clásicos de la literatura y la música universal, desde los clásicos griegos hasta los modernistas franceses, de Beethoven hasta los Beatles, o del Ruiseñor de Oscar Wilde hasta el Cuervo de Poe; Silvio Rodríguez construyó su universo poético artístico entre esas nubes, con esa voz que, “al escucharla, uno llega a temer que en cualquier momento se le quiebre” (a decir de Benedetti), pero que levanta vuelo siempre como tenaz mariposa ante la ternura del viento, y se convierte en canción que se dispara siempre alegre (hasta en las formas más tristes), desde su noble guitarra, cual su mejor fusil, y que en su tierno disparo suena como un libro, una palabra, una guerrilla, una verdad, una poesía…

Como esa misma fuerza e intensidad con que todos los hombres y todas las mujeres deberían de dar el amor, y con esa profunda honestidad con que las más agudas vísceras desnudan a la más oscura verdad.

Carlos Varela presenta nuevo disco y concierto en Costa Rica

Ana María Parra A. | La Nación, Costa Rica

Lo que pasa con Carlos Varela es que es intenso para componer, pero no anda en la vida con prisa. Si tiene que esperarse cinco años para grabar un álbum, aunque no pare de componer, él se espera.

Y eso pasó con No es el fin , acumuló temas este cubano autor de Como los peces, hasta que llegó a la conclusión de que la dramaturgia que buscaba estaba ahí.

Y con 12 temas editó su nuevo álbum que lo llevó por Canadá hace poco en conciertos exitosos, tanto que, a uno de ellos se dejó ir Sting.

Mañana la espera habrá valido la pena, tras mucho tiempo de no verle en suelo tico, Carlos Varela dará concierto, pero antes, desde Cuba, habló con Viva .

Hace mucho que no le vemos por Costa Rica ¿Qué ha estado haciendo todo este tiempo?

Componiendo muchas canciones, como a velocidad de conejo (Ríe). Estamos viviendo en un mundo donde hay una crisis con lo discográfico, pero yo no he dejado de componer, no he dejado de hacer giras dentro y fuera de Cuba, pero grabar lo que es grabar, no he hecho mucho porque me gusta que los discos tengan una dramaturgia, un color, un camino…

Entonces tiene un montón de canciones por ahí…

Así es, tengo demasiadas canciones ya como para hacer diez discos ahora mismo, solo que no encontraba las canciones que conformaran el disco que tenía ganas de hacer hace años, desde el punto de vista poético y musical.

Pero el espíritu que buscaba finalmente llegó.

Sí, lo encontramos a finales del año pasado y comenzamos en enero haciendo sesiones y talleres con algunos temas que incluso ya había estrenado en varios sitios en Cuba. Otros eran inéditos. Escogimos estas primeras 12 canciones que quedaron en el disco que fue editado en Canadá.

¿Hablamos de No es el fin?

Exactamente. Ahora el disco que ya está editado es como la primera versión, porque es posible que yo haga otra con nuevas versiones y colaboraciones con músicos cubanos y estadounidenses.

¿Por qué esa canción es el norte de este nuevo disco? La letra habla de la historia de una muchacha.

Porque No es el fin es más bien un camino, las canciones están enlazadas unas con otras y hacen que el disco sea un camino de ida y vuelta. No es el fin es una canción que había escrito hace ya cuatro años y la redescubrí. Me gusta muchísimo.

¿El Carlos Varela que se formó en el teatro aparece en la canción La comedia silente ?

(Se ríe) Absolutamente. Me formé como actor, pero al final esa no fue mi profesión. Una profesora me decía que lo que iba a sacar de estudiar eso era la teatralidad de mis conciertos, el cuidado de la luz, los tempos , la dramaturgia interna de cada concierto y la teatralidad dentro de cada una de las canciones a la hora de contar historias.

Eso está claro en sus discos.

Es cierto, si te fijas bien yo soy un contador de historias. De alguna manera, contando historias sobre lo que veo, lo que siento y lo que me cuentan, dentro y fuera de Cuba, voy también contando un poco lo que pienso.

Ya que nos estamos basando en el pasado un poco: hay una canción fundamental en su historia, Soy un gnomo , de 1989. Es como una confesión de sí mismo.

Absolutamente.

Entonces ¿De ese autorretrato de gnomo que queda ahora cuando hablamos de un disco como lo es No es el fin ?

Ahora me parezco más a mi caricatura, solo que con la gran bendición de seguir escribiendo poesía y música en un mundo tan difícil como el que estamos viviendo. Y que la gente venga a los conciertos, se lleve estas canciones a su casa; duerma con ellas; haga el amor con ellas, es una bendición.

“Sí, sigo siendo el mismo gnomo solo que con una visión más universal de las cosas, a los veintitantos años me bastaba con hacer fotografías de mi barrio, con los años y viajando una buena parte por este mundo, descubres que la desilusión, el amor y la rabia son iguales en Costa Rica que en Moscú o Nueva York. Lo que cambian son los escenarios, los telones de fondo, entonces empiezas a profundizar más en la esencia de las cosas.

“Haces canciones, entonces, conectadas con tu realidad, pero con un sentido universal.”

Fuente: Cubadebate.cu

Una respuesta a “SILVIO EN PARAGUAY, VARELA EN COSTA RICA

  1. Lo que me gusta de Silvio es su honda sinceridad, cuando canta, Vivo en un paìs libre cual solamente puede ser libre. Felicidades a esta combativa y honesta pagina. angel Collado Ruiz.

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