CUANDO LA LIBERTAD BAJÓ DE LAS LOMAS

La semana del 21 al 27 de diciembre de 1958 resulta clave en la estrategia del Che.La semana del 21 al 27 de diciembre de 1958 resulta clave en la estrategia del Che. Como un torrente de lava, las fuerzas rebeldes toman poblado tras poblado de la antigua provincia de Las Villas, y la dictadura, cual castillo de naipes, se desmorona irremisiblemente. El periodista Narciso Fernández Ramírez sintetiza para el periódico Vanguardia momentos trascendentales de la gesta libertadora, protagonizada por el Comandante Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos hace 51 años.

Zulueta, 21 de diciembre de 1958.— El Comandante Camilo Cienfuegos, al frente de la columna invasora no. 2 Antonio Maceo, prepara el ataque al poblado villaclareño, al que sabe combativo y dispuesto a luchar por su definitiva libertad.

Cinco días de estudio le bastan al Señor de la Vanguardia para conocer cada uno de los detalles del enemigo, concentrado en número de 60 soldados en el cuartel.

Camilo pide mapas de la zona y los estudia minuciosamente. El 21 de diciembre todo quedó listo para el segundo ataque a Zulueta.

El día escogido coincidió con la clausura de la Conferencia Nacional Azucarera celebrada en el poblado de General Carrillo. Allí, 800 trabajadores se dieron cita para apoyar la lucha del Ejército Rebelde y la huelga general revolucionaria.

Doce horas duró el combate, en el que los invasores de Camilo dieron muestra de heroísmo y los zulueteños apoyaron en todo lo que estuvo a su alcance.

El médico del pueblo, Dr. Mortera, se propuso para ir al cuartel y pedir la rendición enemiga. Al inicio, pensando en las posibles consecuencias, hubo reticencia a que fuera. Finalmente lo hizo, y tras varios minutos de conversación con el jefe de la plaza sitiada la guarnición enemiga depuso las armas.

Meses después, en 1959, Año de la Liberación, los habitantes del revolucionario poblado declararon Hijo Adoptivo al Comandante Camilo Cienfuegos.

Placetas, 23 de diciembre

Tomado Cabaiguán, el Che decide atacar a Placetas, distante a solo 35 kilómetros de la capital provincial y con una población de más de 30 mil habitantes.

Fuerzas conjuntas del M-26 Julio y del Directorio Revolucionario 13 de Marzo inician, desde distintos puntos, el ataque a la conocida Villa de los Laureles.  Poco a poco fueron cayendo los principales bastiones de la desmoralizada soldadesca batistiana.

El propio Che participa en la toma de los elevados placeteños. Allí, encabeza un asalto tipo comando y muestra su osadía ante el peligro y la temeridad que le hiciera jugar con la muerte infinidad de ocasiones.

Víctor Bordón, participante en los hechos, resalta la cualidad de hombre intrépido que poseía el Che: «En Placetas atacamos el cuartel con tres pelotones nuestros y tres del Che. Los guardias resistieron un poco más que en Cabaiguán. Nosotros combatíamos mezclados con la Columna 8. La Estación de Policía fue tomada por la tropa de Rolando Cubela (traidor), del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, en tanto el Vaquerito y su Pelotón Suicida se enfrentaban a los guardias apostados en los elevados.

«Me moví varias veces junto al Che en medio de aquella balacera infernal, y no le veía ni el más mínimo signo de miedo en el semblante, más bien preocupado por la situación de sus hombres y que el asalto al cuartel nos causara la menor cantidad de bajas posibles.»

Otro participante, el capitán Calixto Morales, quien fuera el primer Gobernador Militar de Las Villas al triunfo revolucionario y expedicionario del Granma, pondera también el arrojo del Che: «Me parece verlo en Placetas. Los francotiradores disparando y él en medio de la calle como si nada.»

Tomada la ciudad, desde la estación radial CMHP se difunde un comunicado para anunciar que Placetas se ha convertido en Territorio Libre de Cuba.

Manicaragua, 23 de diciembre

Mientras se combatía en Placetas, más al sur, en la zona montañosa del Escambray, también se sucedían acciones combativas como parte de la vertiginosa Campaña de Las Villas, genialmente diseñada y conducida por el Comandante Ernesto Guevara.

Ese propio día 23, el Comando Ramón Pando Ferrer, del DR-13-3, a las órdenes del capitán Raúl Nieves y del teniente Víctor Dreke, atacan y toman a Manicaragua.

Los soldados de Batista brindan una tímida defensa, aunque se combate desde las 6 de la mañana durante unas 12 horas. Ante la inminente derrota, los propios guardias incendiaron el cuartel y huyeron con rumbo a Santa Clara.

Con la toma de Manicaragua, el camino por el sur quedaba expedito para el ataque a la capital de la antigua provincia de Las Villas.

24 de diciembre

La comandancia rebelde se instaló en el hotel Las Tullerías de Placetas. El Che tomó para sí la habitación 6, que el dueño había mandado acondicionar, y en la número 22 estableció su Estado Mayor.

Allí se reúne con sus principales jefes. Un testigo de aquella reunión, el comandante Bordón Machado, rememora: «En una reunión en el hotel  Tullerías, dirigida por el Che, este decide que reorganice mi columna. A Ramiro Valdés, con 64 combatientes, lo envía a ocupar a Sancti Spíritus y luego seguir rumbo a Jatibonico. Camilo, en Yaguajay, y la Columna 8 entrarían por la parte norte de Caibarién, Remedios y Camajuaní, con vistas al inminente ataque a Santa Clara.

«Él tenía el doble propósito de que en caso de no triunfar en esta primera ofensiva y tener que continuar la guerra, Ramiro se quedara en Camagüey, yo en Matanzas, Angelito Frías en el frente norte, y le daríamos paso a Camilo para que cumpliera su cometido en occidente.
«Mi tarea principal era tumbar el puente del río Sagua a la entrada de Santo Domingo, para evitar todo refuerzo que viniera de La Habana.»

Remedios, 25 de diciembre

Para tomar la Octava Villa, el Che dispuso de cuatro de sus pelotones, al frente de los cuales estaban jóvenes capitanes curtidos en el fragor de los combates y que lo acompañaban desde la Sierra Maestra: Luis Alfonso Zayas, Roberto Rodríguez (el Vaquerito), Miguel Álvarez y Rogelio Acevedo; este último, natural del poblado.

Iniciado el ataque, se sumaría el pelotón del teniente Alberto Fernández Montes de Oca, que allí recibiría su bautismo de fuego, pues acababa de conformarse con 45 reclutas de Caballete de Casas y armados con los fusiles ocupados en Placetas. También el jefe invasor contaba para el asedio a Remedios con los refuerzos de la columna de Camilo.

Por primera vez, el Che se decidía a atacar en campo abierto a una fuerza que le doblaba a la suya.

El primer punto en caer en manos rebeldes fue la Junta Electoral, ocupada sin mucha resistencia enemiga por hombres del Pelotón Suicida.

Lo contrario sucedió en la Estación de Policía, donde el combate duró hasta horas de la noche, cuando fue tomada con ayuda de los cocteles Molotov, que incendiaron el local y obligaron a la rendición enemiga.

Alfonso Zayas, protagonista de la toma del cuartel remediano, recordaba, en ocasión del medio siglo de esas audaces acciones, que bastante trabajo costó rendir a los guardias.
«El Jefe del cuartel se había negado a parlamentar con el propio Che, quien, molesto, se retiró hacia Caibarién y me dejó encargado de hacer rendir a los soldados. Entré al cuartel y los convencí, bajo el compromiso siempre cumplido, de respetar sus vidas.»

Caibarién, 26 de diciembre

De manera simultánea, la Villa Blanca también fue atacada el mismo día que Remedios.
En horas nocturnas del 25 de diciembre, dos pelotones rebeldes se infiltraron en la ciudad con los capitanes Ramón Pardo Guerra (Guile) y Justo Parra al frente.

La población caibarienense salió a las calles y brindó una valiosa información sobre el enemigo, que temeroso se había refugiado en el cuartel de la Guardia Rural y en el puesto naval.

El teniente Pérez Valencia, ex oficial del ejército de la tiranía, ya sumado al mando rebelde, actuó como mediador y logró hacer rendir al puesto naval sin tirar un tiro.

Un testigo recuerda que «[…] Desde la propia planta de radio de la marina batistiana, el comandante Ernesto Guevara instó a la rendición de una fragata cercana, cuyo comandante aceptó no intervenir en la lucha.»

No sucedió así en el cuartel, donde el jefe del puesto tenía crímenes cometidos y temía a la justicia revolucionaria. Negados a rendirse, los guardias brindaron una desesperada resistencia al acoso rebelde.

Durante un momento de tregua, en que asomó una bandera blanca, el Vaquerito va al cuartel y pide la rendición. El jefe batistiano lo insulta y el capitán rebelde lo reta a entrarse a tiros fuera del cuartel.

Al ver que ni acepta ni cede, el Vaquerito hizo gala de su sangre fría y se acostó en uno de los catres, y al momento se quedó profundamente dormido. Resultó un golpe de gracia psicológico y moral para el enemigo, que a poco se rindió.

En Caibarién y Remedios se habían capturado más de 200 fusiles y se habían tomado más de 250 prisioneros. Uno de los tantos partes del casi derrotado ejército decía textualmente: «[…]  mil 200 rebeldes capturaron Remedios y Caibarién, 4 heridos nuestros, apostadero naval y policía rendidos. Urge unidades y parque recuperar pueblo.»

Santo Domingo, 27 de diciembre

Mientras el norte de la provincia de Las Villas era tomado por el Comandante Guevara, y Camilo Cienfuegos asediaba a Yaguajay;´ por el sur, el comandante Víctor Bordón cumplía la orden del Che de evitar a toda costa el paso de refuerzos enemigos por la Carretera Central.

Al frente de una columna de alrededor de 75 hombres, el jefe guerrillero villaclareño atacó el cuartel de Santo Domingo, y tras un fuerte combate que duró pocas horas lo tomó, gracias, en buena medida, al gran apoyo popular.

Su situación, sin embargo, se hizo difícil, y dos intentos de tomar el puente sobre el Río Sagua resultaron infructuosos. Atacado por fuerzas superiores dirigidas por el propio teniente coronel Casillas Lumpuy, hizo que Bordón se replegara combatiendo hacia el central Washington, pero mantuvo siempre el control sobre la Carretera Central, a la que bloqueó con varios carros de ferrocarril y puso emboscada entre Santo Domingo y Manacas.

De esa manera, el revolucionario quemadense cumplía la orden de su jefe e impedía el paso de refuerzos hacia la capital villareña.

Por el norte, también la Isla estaba dividida en dos. Las condiciones estaban creadas para la épica Batalla de Santa Clara. El Che consideraba que necesitaba, cuando menos, un mes para tomar la importante ciudad.

Le bastaron cinco días para conseguirlo.

Villa Clara, 21-27 de diciembre de 2009

Cincuenta y un años han pasado de los históricos acontecimientos que aquí se relatan. Durante la semana transcurrida no han faltado los actos de homenaje y recordación en ninguno de los poblados liberados por esos días de diciembre de 1958.

Como hace algo más de medio siglo, los rebeldes volvieron a caminar sus calles y combatir en sus cuarteles —hoy desaparecidos o convertidos en escuela—, y como antes, vitorearon los Viva la Revolución de entonces, de hoy y del mañana.

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