LA DEUDA CON EL HAITÍ DE LOUVERTURE Y PÉTION

Toussaint Louverture.

Haití es hoy uno de los países más pobres del mundo. Hundido en la miseria y, desde el 12 de enero último, en la mayor catástrofe natural de su historia, pareciera que esa siempre ha sido su suerte. Sin embargo, el pueblo que hoy suplica por ayuda tiene un pasado de gloria que no debe ser olvidado:

De sus tierras partió auxilio valioso para la independencia de las 13 Colonias de Nortea­mérica, y fueron sus hijos los que protagonizaron la primera revolución antiesclavista de la historia de la humanidad.

Tampoco en estos dramáticos momentos debe olvidarse que fue el Haití negro del presidente Alexandre Pétion el único país que ayudó a Simón Bolívar tras el fracaso de la Segunda República Venezolana, en 1816.

Ni que Haití fue la patria de aquel grande, Toussaint Louver­ture, quien logró la hazaña negada a los mejores generales europeos de la época: vencer al ejército francés de Napoleón Bonaparte.

Por Narciso Fernández Ramírez

SAINT-DOMINGUE ENVÍA HOMBRES A GEORGE WASHINGTON

Transcurría el año de 1781. El Ejército Continental que dirigía George Washington necesitaba ayuda urgente para derrotar a  miles de soldados ingleses. La situación era gravísima, pues se carecía de hombres y dinero para continuar la lucha.

«El general en jefe, al frente de un Ejército mal alimentado y medio desnudo, había defendido la causa de la Revolución por seis angustiosos años. En este momento solo contaba con TRES MIL ‘continentales’, fuerza demasiado débil para combatir el bien entrenado y bien equipado Ejército de 10 MIL hombres que el general en jefe británico, Sir Henry Clinton, tenía en Nueva York. Durante la primera mitad del año 1781 Washington no podía pensar en hacer mucho en el Norte, y era muy poco lo que podía hacer para ayudar al Sur.»

En aquellas circunstancias, descritas elocuentemente por el historiador Jean Henry Clois, un contingente de 3 mil soldados acantonado en Saint-Domingue  —por­ción de la antigua La Española, que desde 1697 era colonia francesa— vino a contribuir al triunfo del ejército norteamericano en la batalla de Yorktown.

Así, la próspera ex colonia —dueña por entonces del mejor azúcar del mundo y de grandes plantaciones cafetaleras— dio su aporte al proceso independentista de los Estados Unidos, al país que a lo largo de su historia se ha dedicado a entorpecer la suya y que ahora, en las amargas horas de luto y dolor, en vez de médicos para salvar vidas envía soldados.

LOUVERTURE Y JEAN JACQUES DESSALINES

Toussaint Louverture fue el padre de la independencia hai­tiana. Un ex esclavo de 50 años, que de simple calesero llegó a convertirse en  el  líder indiscutible de la primera Revolución negra de la historia de la humanidad.

A Louverture llegó a temerle el mismísimo Napoleón Bonaparte, el corso vil, el Bonaparte infame, como lo calificara José Martí, quien para deshacerse del general negro que había vencido a sus invictas tropas, lo confinó mediante engaño a una bien protegida cárcel en Francia, donde falleció el 7 de abril de 1803.

Fue Jean Jacques Dessali­nes, su sucesor, quien proclamó el 1º. de enero de 1804, en la ciudad de Gonaives, la independencia de Haití, nombre que significa tierra de montañas.

Del discurso del general hai­tiano son estos fragmentos: «Hemos osado ser libres, osemos serlo por nosotros mismos y para nosotros mismos;[…] imitemos a los pueblos que, llevando su celo hasta el porvenir, y temiendo dejar a la posteridad el ejemplo de la cobardía, han preferido ser exterminados antes que borrados del concierto de las naciones libres. Y tú, pueblo demasiado tiempo infortunado, […] Presta pues el juramento de vivir libre e independiente, y de preferir la muerte a todo lo que tendería a volverte al yugo. Jura en fin perseguir para siempre a los traidores y a los enemigos de la independencia.»

PÉTION Y LA AYUDA A SIMÓN BOLÍVAR

La historia de gratitud hacia el pueblo haitiano estaría incompleta si no incluimos la importante contribución del presidente Alexandre Pétion al proceso independentista latinoamericano.

Corría entonces 1815. Había caído la Segunda República Venezolana, y Simón Bolívar vino a radicarse en suelo haitiano para continuar la lucha.

Pétion recibió por primera vez a Simón Bolívar el 2 de enero de 1816 y le prometió su más amplia colaboración en la expedición que iba a preparar en Los Cayos. En este sentido, puso a disposición del Libertador más de 6 mil fusiles con sus bayonetas, municiones, plomo, víveres, una imprenta completa, el flete de algunas goletas y una importante suma de dinero. Además, permitió que ciudadanos haitianos se alistasen en la expedición.

Como precio de sus servicios sólo pidió al Libertador que proclamara la abolición de la esclavitud en todas las tierras que sus armas libertarían. Y así fue. Apenas desembarcó Bolívar en Margarita, Carúpano y Ocumare de la Costa, cumplió con su promesa a Pétion, al proclamar la abolición de la esclavitud en Venezuela.

Esa es la verdadera historia de Haití, el país ahora devastado por el sismo y que ha puesto a prueba a la comunidad internacional. Las imágenes vistas horrorizan y llenan de espanto. Ni el hermoso Palacio de Gobierno, orgullo de la nación, pudo soportar la furia de la naturaleza.
Sin embargo, cual símbolo de ese pasado glorioso, en medio de la nada, sobrevivió el monumento a Toussaint Louverture, que, erguido y firme, nos recuerda a cada minuto una historia admirable, que nada ni nadie podrá destruir.

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