UN JARDÍN DEL EDÉN EN VILLA CLARA

Frutas exóticas se cultivan en un jardín botánico sui géneris creado en Villa Clara.El jardín botánico de la granja Unidad Proletaria, de Cifuentes, acumula más de 100 variedades de plantas frutales, por lo que merece el calificativo que da título a este reportaje del periódico provincial Vanguardia: Un Jardín del Edén…

Encontramos allí una planta rara, se llama níspero japonés. Pero imagínate, sabe a ciruela y proviene de China, no de Japón. Claro que se puede probar; mira, coge una. Aquí hay ejemplares muy interesantes. ¿Eso largo que cuelga? Es el ají de Cabaiguán o cuajilote, un fruto bastante extraño.

Hay ejemplares que, incluso, hemos tenido que llevárselos a los especialistas de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas. La Universidad nos ayuda muchísimo. Ahora estamos pensando viajar a Pinar del Río para recolectar especies que existen por allá y nosotros no conocemos. Así se enriquecen ambos jardines botánicos: el de ellos y el nuestro.

Cuando el fruto de aquella mata está verde es rojo, y al madurar se colorea de verde. No es un trabalenguas. Cerquita se encuentra el mabolo. Produce una especie de naranja con mal olor y un sabor riquísimo. La cáscara tiene una superficie aterciopelada.

El ingeniero agrónomo Martiniano Acosta Milián sigue contando la historia:

Por Yandrey Lay Fábregat
Foto: Christyan González

La idea surge a partir de que el compañero Ulises Rosales del Toro, por entonces ministro del Azúcar, nos aconsejó desarrollar un programa de frutales en la granja nuestra. Por eso construimos este jardín botánico donde se recogen casi todas las especies frutales que existen en Cuba y algunas que se pueden adaptar a nuestro clima. Comenzamos hace dos años. Los mismos pobladores, al enterarse del proyecto, se acercaban y nos decían: «Chico, yo tengo una mata muy rara allá en la casa».

El árbol de la ciencia

¡Cuidado con el fango! Nosotros utilizamos un libro que escribió Adolfo Rodríguez Nodals, el jefe de la agricultura urbana y suburbana. Registra unos 140 frutales en Cuba, pero dicen que ya sacó otro con muchas más plantas. Hay un estudio bastante viejo según el cual la cantidad de frutales en el país se eleva a más de 200.

Mira, el yambolán, una especie de uva mora. Se hace un buen vino con ella. Te voy a contar una cosa. Hay una española que ha venido aquí como dos veces. Ella gestiona eso del hermanamiento de Cifuen-tes con una ciudad de Canarias. En una ocasión le dimos a probar el vino de yambolán y nos dijo que era tan rico como el de uva. Nos aconsejó que lo sembráramos en grandes cantidades para dedicarnos a la producción de licores.

En total tenemos 125 plantas frutales y 9 especímenes en vivero. Un total de 134. Vamos a dar la vuelta por aquí para no ensuciarnos. Yo he probado bastantes cosas en la vida. Nada como el dulce de melocotón.

El jardín se extiende por cuatro hectáreas. Lo hemos dividido en cuatro secciones: arbustos, árboles, plantas trepadoras y las plantas especiales. La última categoría reúne las de ciclo corto y las de terrenos bajos. Como habrán podido observar, hay dos ejem-plares de cada especie para asegu-rarnos de no perder ninguna.

Cada uno de los especímenes tiene una tarjeta con su nombre vulgar, la clasificación científica, la familia y el origen. También se puede leer la sección y área donde está ubicado.

Aquí al lado hay una finca de frutales con los árboles que producen los frutos más comunes: aguacate, mangos, nueces, guayabas, moreras. Alrededor de 60 especies. Adolfito nos dio esa idea a mediados de los 90, y la finca sirvió de fundamento para el jardín.

También desarrollamos un vivero donde se adaptan las adquisiciones nuevas. Y les proporcionamos plantas a todo el que quiera cultivar frutales. Al inicio nos golpeaba bastante la carencia de enraizantes hasta que inventamos uno que nos cuesta muy barato. Vienen a buscarlo de todas partes de Cuba.

El árbol de la vida

La gente está en un error. Lo que llaman chirimoya, en realidad se nombra anón manteca. La chirimoya de verdad es un árbol muy raro que solo existe en algunas zonas montañosas.

A las anonáceas también pertenece la guanábana amarilla. Tiene un sabor muy fuerte, y si la vas a hacer batido debes emplear un poquito nada más porque, de lo contrario, no hay quién se lo tome. También existe un árbol, el bagá, que da como si fuera un anón medio anaranjado. Vaya, entre anón y canistel.

Ahí arriba hay una morera, el árbol donde se crían los gusanos de seda. Se me olvidaba hablarte del serení o flor de Jamaica. Con los pétalos de esta planta se hace un refresco muy rico que parece de fresa. El mismo color y todo. Una vez se lo dimos a probar a Ulises Rosales y él reconoció que no se podía diferenciar de la verdadera fresa.

Viste qué lindos están los frijoles. Claro que no son frutales. Al principio le pagábamos a la gente para que atendiera solo el jardín botánico. Pero ganaban muy poco. Además, nos dimos cuenta de que, como las plantas están sembradas con cierta separación, se desaprovechaba el espacio.

Se nos ocurrió la idea de intercalar cultivos entre mata y mata. Sembramos boniato, frijoles, fru-tabomba. Cada trabajador atiende un pedazo de jardín y la parte de la plantación. Después recibe una parte de la cosecha. Se la puede comer en la casa o vendérsela a la empresa.

Ponemos en práctica el pluriempleo. Este de aquí es su segundo trabajo del día. Terminan la jornada laboral y vienen a ayudarnos. También se ayudan ellos mismos.

Todo el año comemos aguacate. Coge, un aguacate Hass. Yo supe de un proyecto para sembrar una cantidad grande aquí en Cuba, pero no sé dónde habrá quedado eso. Se iba a comercializar en el sector turístico principalmente.

Esta variedad se cosecha en febrero y marzo, después viene el Suardíaz (marzo y abril), el Ensagnac (mayo y junio), y luego sigue con los diferentes meses: Manteca, Wilson, Catalina, Monroy y Choquette.

El árbol del bien y el mal

Hace poco trajimos de Falcón una planta que se llama espina de Cristo. Dicen que da una manzana chiquita. No está registrada en el libro de Adolfito. Hay otras con nombres más difíciles, el raspalengua, por ejemplo.

Se me olvidó enseñarles el citro gigante. Lo trajo Ramón Castro de un viaje que hizo a Vietnam. Es más grande que la toronja. Más o menos como una pelota de voleibol, pero alargado. El jugo es muy ácido, bueno para refresco, y la corteza sirve para hacer dulce.

Sí, tenemos dos círculos de interés con los pioneros de la escuela. Uno para hacer injertos y el otro produce por esquejes. En ellos los muchachos se entusiasman, aprenden cosas. A lo mejor muchos se deciden por la Agronomía que tanta falta nos hace.

Echa pa’cá. Mira, el seso vegetal, una de las plantas más extrañas que conozco. La parte de afuera es venenosa y el contenido se parece al cerebro de las personas. Lo he comido después de hervirlo, y sabe a seso de puerco. Tiene más o menos el tamaño del marañón.

Pruebo todo lo que sembramos en el jardín. No me gustan ni el pepinillo ni el fruto del jobo. El pepinillo puede endurecerte el hígado porque tiene un alto contenido de oxalato de calcio. No, chico, no te preocupes por el níspero japonés. Yo he comido de todo, y todavía estoy vivo.

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