PATRICIO BALLAGAS A DOS VOCES

Patricio Ballagas, un compositor cubano casi desconocido.Hubo un camagüeyano, Patricio Ballagas, que creó una forma de expresión nueva en la música criolla. Los demás escribían sus boleros en el compás de dos por cuatro, y Ballagas incorporó el compasillo. Una canción en cuatro por cuatro, con dos letras y diferentes melodías. Paradójicamente, este camagüeyano es casi desconocido. Este artículo de la musicóloga y poetisa Dulcila Cañizares, ayudará a los lectores de Alocubano a conocer más sobre la vida y aportes de este compositor cubano, y a que se le sitúe en el prominente sitio que le pertenece, apartándolo de la marginación de la que es objeto.

Patricio Ballagas, un compositor cubano casi desconocido.La trova tradicional cubana nació en Santiago de Cuba en el último tercio del siglo XIX y fue depurando sus particularidades, con sus raíces europea y africana, hasta transformarse en un movimiento estético-musical que puede catalogarse perfectamente dentro del neorromanticismo popular cubano, con una identidad nacional propia.

En la trova se utilizan los acordes de 7ma mayor,  9na y 5ta disminuidas; sus progresiones armónicas aparecen por tonos enteros o cromáticos; sus acordes son disonantes; recurre al fraseo rubateado o arrítmico; no maneja giros armónicos modales ni variantes rítmicas de gran complejidad, ni tampoco en los continuos de la mano derecha de la guitarra sobre acordes naturales; el acompañamiento guitarrístico es sobre la base del rasgueado o rayado.

Según el fallecido Vicente González-Rubiera (Guyún), trovador y extraordinario armonista y pedagogo musical, “en la trova coinciden diversos estilos. El de Corona; el de Sindo; el de Pepe Sánchez, precursor del bolero; el de Matamoros, con su gracia especial. Pero hubo un camagüeyano, Patricio Ballagas, que creó una forma de expresión nueva en la música criolla. Los demás escribían sus boleros en el compás de dos por cuatro, y Ballagas incorporó el compasillo. Una canción en cuatro por cuatro, con dos letras y diferentes melodías. Paradójicamente, este camagüeyano es casi desconocido”.

Sólo han sido considerados como los grandes de la trova a Sindo Garay, Rosendo Ruiz, Alberto Villalón y Manuel Corona, pero coincidimos con el criterio del maestro Guyún y nos asombra por qué Patricio Ballagas no está incluido como otro de los grandes de nuestra trova, eliminado por una inadmisible iniquidad o por la absoluta carencia de enjuiciamiento de sus valores y los aportes que legó a nuestro movimiento trovadoresco.

Patricio Ballagas Palacio (17 de marzo de 1879-15 de febrero de 1920) nació en Camagüey y falleció en La Habana. Este mestizo humilde creó una inesperada y novedosa forma expresiva en la música criolla, aparte de que la precisión cronométrica de sus obras es extraordinaria. Esperemos, por lo tanto, que se evalúe su quehacer y se le sitúe en el prominente sitio que le pertenece, apartándolo de la marginación de la que es objeto.

En su tiempo, los compositores escribían en dos por cuatro, pero Ballagas empezó a componer en cuatro por cuatro, lo que ningún otro realizaba. Con este compás de compasillo no sólo podía cambiar las figuraciones rítmicas, sino además originar canciones a dos letras, pues su genio musical y su preparación armónica le permitieron, con el uso del compasillo, que la voz prima fuera cantando una melodía protagónica, con su letra propia, mientras que el segundo, con otra letra yuxtapuesta a la voz prima, formara un contracanto. Era su cuño, su primordial peculiaridad, y la gran trascendencia olvidada, marginada, del talento de Patricio Ballagas. Este camagüeyano comenzó a componer en una medida inusitada y un texto doble en contrapunto, y eso sólo se alcanza con una sobresaliente preparación armónica, aunque fuera intuitiva. Pero no le bastaron esas originalidades, pues además renunció al rasgueado de la guitarra en sus boleros, e incluso son pocos los boleros que compuso, pues se dedicó más a las canciones, siempre en compasillo, con el texto doble y el canto de una melodía contrapuesto al canto protagonista, con una letra distinta.

Argeliers León expuso acerca de esta modalidad dentro de la cancionística cubana, aunque también ignorándolo increíblemente, pues ni siquiera mencionó a Ballagas al decir que “el punto culminante del artificio popular en la creación de canciones estuvo en las canciones que se hicieron superponiendo dos melodías con textos diferentes e individualmente diferentes como canciones. Se trataba del natural paso de desarrollo de dos líneas vocales por terceras y sextas paralelas, a dos líneas contrapuntísticas que se producían como resultado de las desviaciones que a propósito los cantadores iban introduciendo libremente en sus respectivas líneas, y hasta con sus giros imitativos”.

Rosendo Ruiz Suárez le contó al maestro Guyún que un domingo de carnaval él se encontraba junto con un grupo de trovadores -en el que estaba también María Teresa Vera- en la vivienda de Ramoncito García, en la habanera calle Rubalcaba número 4, y que Ballagas cantaba una canción; para triste sorpresa de los presentes, cuando Patricio terminó de cantar una frase que decía “no has de permitir tú que yo muera” se apagaron para siempre la guitarra y la voz de Patricio Ballagas: había fallecido el trovador camagüeyano a quien el juicio y la negación de un preciso análisis de su obra han convertido en un compositor casi ignorado, a pesar de su profunda trascendencia y la influencia que ejerció después en los otros trovadores de su tiempo y en épocas posteriores.

De sus más importantes composiciones se pueden citar, en lugar cimero, “Timidez” (Tengo miedo de expresar / cuánto sufro yo por ti. / En el canto quiero hallar / dulce consuelo para mí. // No te duele mi dolor / ni tú sientes que al cantar / son las notas de un amor / que no supiste apreciar. // Cuando de mi tumba oigas salir / un triste ay de dolor que llegue a ti / no llores, es que no puedo resistir / la crueldad con que me trataste a mí: // por eso quiero que tú sepas que mi amor / fue sólo para ti mientras viví: / por eso quiero que conozcas mi dolor / y que mi muerte no llores y seas feliz); además, “El trovador”, “Ya es muy tarde”,  “No quiero verte”, “Te vi como las flores” y “Nena”.

Estoy en concordancia con el maestro Guyún acerca de que, “en lugar de cuatro, deben ser cinco los grandes de la trova, porque concibió, cada uno de ellos, distintos aspectos: Sindo, por la profundidad melódica y armónica; Rosendo, por sus bellas melodías y sus múltiples estilos; Corona, por sus melodías muy bien hilvanadas, muy bien armonizadas, por el segundo tan bueno que hacía [.]; Villalón, por su técnica: [.]; Ballagas, por el cambio radical que hace del estilo de la trova al abandonar el rasgueado del bolero, al escribir en compasillo y al utilizar el doble texto, lo cual, para mí, tiene una importancia fabulosa. [.]”.

Las actuales generaciones ignoran la obra de Patricio Ballagas, porque nunca se difunden sus composiciones, lo cual muestra un triste desinterés por parte de los divulgadores de nuestra música, ya que el legado de este trovador camagüeyano es un orgullo para aquellos que tienen la ventura de conocer su producción, verdadera joya del movimiento trovadoresco tradicional cubano.

Fuente: Boletín Memorias, Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau

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