DULCILA CAÑIZARES: “LA EXISTENCIA ES UN MILAGRO”

Dulcila Cañizares, poetisa, investigadora, editora... Dulcila Cañizares, poetisa, incansable investigadora, es una entrañable amiga a la cual he acompañado como diseñador en varios libros que ella ha editado. Valiosa experienca de trabajo y amistad que se ha mantenido en el tiempo y a pesar de la distancia… El periodista Waldo González López la ha entrevistado recientemente para el sitio web de Cubarte, de donde la reproduzco para los lectores de Alocubano.

Responde Dulcila a una de las preguntas: La amistad, Waldo, para mí, es llorar y reír con un amigo; sufrir sus penas y consolarlas; ayudarlo en sus problemas, preocuparme por sus asuntos; leerle en el rostro si hay dolores o alegrías o inquietudes, y compartirlos. Adivinar sus congojas y aliviarlas. Ser amigo es estar en deuda permanente por el cariño y la dulzura del otro, por la riqueza espiritual que nos brinda, el apoyo moral que nos ofrece, por su confianza. Tener un amigo es saber que no estamos solos y que siempre hay una mano abierta y un abrazo honesto, la mejor palabra, la luz del buen amor -del que no implica sexo, sino de ese que no solicita más reciprocidad que la bondad, la ternura y la lealtad. La amistad es, entonces, una flor fragante y delicada que hay que cultivar con paciencia y desvelos, y que se debe cuidar con delicadezas y persistencia, con abnegación y regocijos, con la miel de la fidelidad.

Y más adelante resume algunos de sus proyectos: En la actualidad he terminado una nueva versión aumentada sobre la trova tradicional cubana (en proceso de edición); laboro en dos poemarios sobre Trinidad y sobre La Habana, respectivamente; en las biografías de los trovadores trinitarios Rafael Saroza e Isabel Béquer (La Profunda); también en la biografía-testimonio sobre el trompetista, compositor, director de bandas y orquestas, el trinitario Julio Cueva, en la que aparece parte de la biografía de Pablo de la Torriente Brau, pues ellos se conocieron durante la Guerra Civil Española, por lo que también incluyo las batalles y los enfrentamientos en los cuales ambos participaron. Cuando termine este libro emprenderé otro que me tiene muy ilusionada: Historia documentada y testimonial de Topes de Topes de Collantes, en coautoría con mi topeño más querido, el ingeniero Iroel Ruiz, máster en Ciencias Forestales, con la colaboración de la licenciada en historia Oslaydi Duardo, quien con experiencia y cuidados está realizando las investigaciones en los archivos trinitarios. También se están efectuando entrevistas a personas nacidas en Topes o que han vivido allá durante muchos años. Es un homenaje a mis padres, a mis ríos, mis montañas, mis yerbas y a los topeños, que aman ese perfumado suelo tanto como yo.

Los dejo entonces con esta magnífica entrevista con Dulcila… “profesora de piano, teoría y solfeo; estudios de armonía, historia de la música e italiano. Y por si ello fuera poco, también investigadora de la música cubana, ensayista, poetisa y editora…”


DULCILA CAÑIZARES: “LA EXISTENCIA ES UN MILAGRO”

Autor: Waldo González López | Fuente: CUBARTE

Dulcila Cañizares: eres un alto nombre de nuestra genuina cultura, pues, en tu vasto e intenso quehacer reúnes varias profesiones: profesora de piano, teoría y solfeo; estudios de armonía, historia de la música e italiano. Y por si ello fuera poco, también eres investigadora de la música cubana, ensayista, poetisa y editora… ¿En cuál de estas cercanas profesiones has laborado más y cuál es tu preferida?

Caro Waldo, he trabajado creo que al mismo nivel como editora que como investigadora y escritora. He disfrutado mucho —y continúo disfrutando— el trabajo editorial, pero también la fase investigativa es una especie de delirio, para luego entrar en la exaltación mayor de la creación.

La poesía es otra cosa: no la busco, es ella la que viene a mi encuentro. De los quince libros que me han publicado, mis preferidos de poesía son: De mi tierra y Agua jubilosa. Y en prosa: Gonzalo Roig: hombre y creador, y SanIisidro, 1910. Alberto Yarini y su época; basados en este último hay una obra de teatro camagüeyana, un ballet y una canción.

Poetisa raigal, en todos tus poemarios, que conozco, más que incluir, asumes a fondo el entorno natural con lirismo, lo que enriquece tu expresión. Me imagino que ello tuvo que ver en la justa entrega del Premio de Poesía “Samuel Feijóo” 2009 que otorga la Sociedad Económica de Amigos del País. ¿Sí?

Fui una niña campesina y continúo siendo una guajira en La Habana, pues mis raíces se quedaron por siempre en mis montañas de Topes de Collantes, a pesar de que nací hace setenta y cuatro años —cumplidos el pasado primero de mayo— en Santiago de las Vegas. Así, mi infancia y mi adolescencia estuvieron rodeadas de los árboles que sembró mi padre en la Estación Experimental de Montaña que fundó y dirigió en aquel sitio de encantos, lugar con el que nunca he perdido el vínculo. Entonces, ¿cómo mi poesía, y hasta mi prosa, no van a estar marcadas por las fragancias, los paisajes y los recuerdos de aquel rincón de la Cordillera de Guamuhaya? Por supuesto, esa es la razón por la cual recibí ese premio que tanto amo, sobre todo porque Samuel Feijóo y yo fuimos amigos muy cercanos. Fue una sorpresa y un honor.

Laboraste como editora durante décadas, aunque (cosas de la vida) aún no te han entregado el Premio Nacional de Edición, sin que, por supuesto, ello lastre tu delicioso carácter pleno de cubanía e interminable quehacer, pues veo que sigues entregando diversos libros de investigación de la música cubana y de otros temas de nuestra cultura. Así, ¿qué es la edición para ti?

Es cierto que durante muchos años trabajé como editora en Arte y Literatura, Letras Cubanas y en otras muchas editoriales, y continúo realizando trabajos de edición con bastante frecuencia, pero el objetivo de mi trabajo no es obtener premios. El Samuel Feijóo es especial, muy especial, por las razones que he expresado.

La edición es una obra de filigrana, en la que hay que engarzar no sólo la gramática y la ortografía, sino también los conocimientos requeridos para el libro que está en nuestras manos. Cada libro tiene su propia “personalidad” y hay que proporcionarle lo necesario para que llegue al lector sin palabras de más ni de menos, sin adjetivos innecesarios y, sobre todo, con la luz meridiana inexcusable para su perfecto entendimiento.

El grande Samuel Feijóo dejó escritas hermosas palabras en un prólogo sobre tu hermosa poesía. ¿Cuál es tu recuerdo del poeta y, como tú, incansable investigador?

Mis recuerdos de Feijóo son innumerables y todos encantadores. Conmigo siempre fue gentil, cariñoso, al tanto de mis preocupaciones, caballeroso. Serían interminables las anécdotas, muchas de ellas simpatiquísimas, pero puedo resumir con pocas palabras: fuimos grandes amigos, sin que jamás hubiera entre nosotros la menor sombra de una duda, ni de un malestar, ni de un malentendido.

¿En qué nuevos proyectos laboras ahora?

En la actualidad he terminado una nueva versión aumentada sobre la trova tradicional cubana (en proceso de edición); laboro en dos poemarios sobre Trinidad y sobre La Habana, respectivamente; en las biografías de los trovadores trinitarios Rafael Saroza e Isabel Béquer (La Profunda); también en la biografía-testimonio sobre el trompetista, compositor, director de bandas y orquestas, el trinitario Julio Cueva, en la que aparece parte de la biografía de Pablo de la Torriente Brau, pues ellos se conocieron durante la Guerra Civil Española, por lo que también incluyo las batalles y los enfrentamientos en los cuales ambos participaron. Cuando termine este libro emprenderé otro que me tiene muy ilusionada: Historia documentada y testimonial de Topes de Topes de Collantes, en coautoría con mi topeño más querido, el ingeniero Iroel Ruiz, máster en Ciencias Forestales, con la colaboración de la licenciada en historia Oslaydi Duardo, quien con experiencia y cuidados está realizando las investigaciones en los archivos trinitarios. También se están efectuando entrevistas a personas nacidas en Topes o que han vivido allá durante muchos años. Es un homenaje a mis padres, a mis ríos, mis montañas, mis yerbas y a los topeños, que aman ese perfumado suelo tanto como yo.

Eres fundadora de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) e integras el Consejo Asesor de la revista Signos, de Santa Clara, Villa Clara, y eres, además, colaboradora del boletín digital Memoria, del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau. O sea: estás en activo, como siempre. O lo que es lo mismo: la juvenilia es parte de tu delicioso carácter que te ha atraído no pocos y valiosos colegamigos. Entonces, ¿qué es para Dulcila Cañizares la amistad?

La amistad, Waldo, para mí, es llorar y reír con un amigo; sufrir sus penas y consolarlas; ayudarlo en sus problemas, preocuparme por sus asuntos; leerle en el rostro si hay dolores o alegrías o inquietudes, y compartirlos. Adivinar sus congojas y aliviarlas. Ser amigo es estar en deuda permanente por el cariño y la dulzura del otro, por la riqueza espiritual que nos brinda, el apoyo moral que nos ofrece, por su confianza. Tener un amigo es saber que no estamos solos y que siempre hay una mano abierta y un abrazo honesto, la mejor palabra, la luz del buen amor -del que no implica sexo, sino de ese que no solicita más reciprocidad que la bondad, la ternura y la lealtad. La amistad es, entonces, una flor fragante y delicada que hay que cultivar con paciencia y desvelos, y que se debe cuidar con delicadezas y persistencia, con abnegación y regocijos, con la miel de la fidelidad.

Dulcila, tú que has vivido no poco y has laborado más, ¿qué es para ti la existencia hoy, siglo XXI, cuando algunos vaticinan el fin de la Historia y la débacle total con el cambio climático y otros desastres tan ciertos como la propia vida?

Para mí, la existencia es un milagro.

PARA CONOCER MÁS A NUESTRA DULCILA CAÑIZARES

Nacida en la Santiago de las Vegas, de 1936, ella es profesora de piano, teoría y solfeo; estudió armonía, historia de la música e italiano; y es investigadora de la música cubana, ensayista, poetisa y editora.

Ha publicado los siguientes poemarios: Raíces y ternura (1960), Eu sou a poesia (Portugal, 1961), Cicatrices de sol (1961), Déjame donde estoy (1966), De mi tierra (1979), Ignoradas mieles antes y después (1991), Amoramor (1992) y Agua jubilosa (1995). Además las biografías-testimonios: Gonzalo Roig (1978) y Julio Cueva: el rescate de su música (1991), y los ensayos La creatividad en Gonzalo Roig (1990), La trova tradicional cubana (1992, 1ra. ed.; 1995, 2da. ed.), La música sacra en Cuba (1995), «La trova tradicional cubana», en Panorama de la música popular cubana (1996 y 1999), Gonzalo Roig: hombre y creador (1999), San Isidro, 1910. Alberto Yarini y su época (2000, 1ra. ed.; 2006, 2da. ed.) y «Patrioten mit Gitarre. Die Sänger der trova tradicional», en «Alles in mienem Dasein ist Musik…» Kubanische Music von Rumba bis Techno (2004, Alemania).

Tiene concluidos la 2da. edición de Gonzalo Roig, la biografía-testimonio Juan Marinello y los poemarios , Claves para mi amante y Delirios que me invento.

Sus poemas aparecen en diversas antologías cubanas y extranjeras. Ha publicado versos, artículos y ensayos en casi todas las publicaciones del país y en varias de América Latina y Europa.

Fue fundadora de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Integra el Consejo Asesor de la revista Signos, de Santa Clara, Villa Clara. Es colaboradora del boletín digital Memoria, del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau. En la actualidad ha terminado una nueva versión aumentada sobre la trova tradicional cubana, en proceso de edición, y labora en dos poemarios sobre Trinidad y sobre La Habana, respectivamente; en las biografías de dos trovadores trinitarios: Rafael Saroza e Isabel Béquer (La Profunda); también en la biografía-testimonio sobre el trompetista, compositor, director de bandas y orquestas, el trinitario Julio Cueva, quien llegó a ostentar grados de capitán durante la Guerra Civil Española, que incluye inicio y final de dicha guerra, más las batallas en las que participaron el maestro Cueva y Pablo de la Torriente Brau, cuya amistad duró hasta la caída en combate de Pablo.

La Compañía Teatral La Edad de Oro, de Camagüey, efectuó la puesta en escena de la obra Muerto el gallo se acabó la rabia, basada en San Isidro, 1910. Alberto Yarini y su época (2004, Camagüey y La Habana).

El Centro Pro Danza realizó el ballet Yarini, basado en San Isidro, 1910…, con coreografía de Iván Alonso y música de Edesio Alejandro (2005).

Roberto Perdomo, músico y director del grupo Tesis de Menta, compuso el rock Yarini, 1910, inspirado en San Isidro, 1910… (2005).

El 27 de mayo de 2009, la Sociedad Económica de Amigos del País le fue otorgó el Premio de Poesía Samuel Feijóo sobre Medio Ambiente, por su obra poética de toda la vida consagrada a la naturaleza.

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