GRACIANO GÓMEZ Y LA FLOR JUNTO A UN PANTANO

Graciano Gómez Vargas, intérprete y compositor cubano.Graciano Gómez Vargas (La Habana, 28 de febrero de 1895-22 de mayo de 1980) fue intérprete, compositor, flautista y guitarrista. De humilde extracción social, tuvo que comenzar a trabajar desde los nueve años para ayudar económicamente a la familia, pero como era tan pequeño realizaba cualquier tarea, hasta aprender la profesión de tabaquero, aunque su preferencia por la música era tan imperiosa que, pese a que trabajaba, en 1909 comenzó a estudiar flauta con Máximo del Castillo y, más tarde, con Ramón Donadio, se inició en el conocimiento de la técnica guitarrística.

En 1912 creó un cuarteto con Floro Zorrilla, Juan Cruz y Miguel Zaballa; en 1921 fue a Miami con el Cuarteto de Trovadores Cubanos y en 1929 fundó el Conjunto Matancero, con el que hizo varias giras por algunos lugares de Las Antillas, actuó en el habanero hotel Plaza y grabó para la RCA Víctor. Poco después colaboró en la inauguración de Radio Salas.

Por Dulcila Cañizares

Para Graciano, al igual que para todos los trovadores, sus presentaciones ante ricos y pobres, viejos y jóvenes, hombres y mujeres, eran el medio imprescindible para la propaganda de sus obras e interpretaciones, por lo que igual se presentaba en reuniones en diversas casas, que brindaba serenatas, pero lo más importante era ofrecer su arte en el prestigioso Café Vista Alegre, lugar de reunión de trovadores que asistían con el mismo objetivo, aparte de que conseguían que los espectadores le entregaran algunas monedas y los invitaran a una ronda de buen ron.

El Café Vista Alegre estuvo en Belascoaín entre San Lázaro y Malecón —con entradas por las tres calles— desde finales del siglo XIX hasta el 31 de diciembre de 1958. Los altos del edificio pertenecían a un humilde hotel. En los bajos había soportales y anchas aceras, en las que, durante el verano, se instalaban mesas para el disfrute de las brisas marinas. Su extremo norte estaba destinado para restaurante y bar. Allí acudían médicos, cantantes, negociantes, poetas, hombres del pueblo, novelistas, señores de la burguesía, teatristas, políticos de las diferentes épocas, profesionales de diversas especialidades, pintores. Era un lugar donde los adinerados comían excelentemente, se deleitaban con óptimas bebidas y disfrutaban de agradable música, en particular de nuestra trova tradicional, con ausencia absoluta de drogas y prostitución. Por supuesto, la mayor afluencia de público era por las noches y las madrugadas.

Graciano comentó que en 1930 Albertico Rivera le presentó a un mulato muy serio, a pesar de su juventud, y le hizo saber que era cantante, por lo que le dijo que quería escucharlo, porque estaba en busca de una voz de primo para su grupo musical, que denominó Selecto. El mulato serio cantó “Olvido” y Graciano se dio cuenta de que no necesitaba ni micrófono: era Barbarito Diez. De inmediato le pidió que se integrara a su grupo, que lo mismo era un trío que, cuando era necesario se transformaba en cuarteto, en sexteto, o en dúo, de acuerdo con la demanda, pero Graciano siempre aseguró que lo más solicitado y óptimo fue el trío suyo con Barbarito y el excelente tresero Isaac Oviedo. Y Vista Alegre fue un lugar especial para sus presentaciones, lo cual nunca fue olvidado por Barbarito Diez.

En 1933 viajó a Puerto Rico, Haití, Jamaica y Santo Domingo. En 1938 y 1939 estuvo actuando en Nueva York. En los años cuarenta se presentó con el Cuarteto Selecto —conformado por él, Barbarito, Oviedo y Rolando Scott— en el cabaret Montmartre. Luego, en los años setenta hizo varias presentaciones en Cuba con su Quinteto Típico. Mientras, Barbarito triunfaba en Cuba y en el extranjero con los danzones que cantaba con la orquesta de Antonio María Romeu, incluso luego del fallecimiento de este maestro, y año tras año era necesario grabar al menos un disco de larga duración, pero aquel hombre serio y agradecido siempre hizo lo posible por no abandonar a Graciano y su grupo. En 1960 grabó un larga duración con Graciano e Isaac Oviedo, que es una joya.

Graciano Gómez compuso en diversos géneros —pregones, guarachas, sones, congas, criollas, afros, canciones y booeros— y casi siempre se sirvió de letras de distintos poetas, en especial de Gustavo Sánchez Galarraga, aunque también utilizó obras de Ramón Lazo Padrón, Virgilio Trevejo, Pedro Siena, Lorenzo Álvarez, José Sanjurjo y Bienvenido Julián Gutiérrez… Entre sus composiciones se encuentran:

“A Regla”, “A la Virgen de la Caridad”, “Afrocubano soy”, “Conga bruja”, “Ya todo lo tienes”, “Las flores de mi parque”, “Eso que tú quieres”, “Te decides al fin”, “Me podrás encontrar”, Recuerda que un día”, “Esta vieja herida”, “Afro a la Virgen de la Caridad”, “Sengue sengue yaya”, “Mi Santa Bárbara”, “La conga en sociedad”, “Mi dicha”, “A San Lázaro le tocó”, “Junto a la verja del camposanto”, “Tu bella silueta”, “Habanera, ven”, “Mi amor es así”, “Sigue tu senda”, “Lo que quiere el baracutey”, “El retiro tabacalero”, “Cita en tinieblas”, “Es sinceridad”, “Crocante maní”, “Flores”, “En falso”, “Prodigio” y “Yo sé de una mujer”

(“Yo sé de una mujer que mi alma nombra / y siempre con la más íntima tristeza, / que arrojó en el lodo su belleza / lo mismo que un diamante en una alfombra. / Mas de aquella mujer lo que me asombra / es ver cómo en un antro de bajeza / conserva inmaculada su pureza / como un astro su luz entre la sombra. // Cuando la hallé en el hondo precipicio, / en repugnante lodazal humano, / la vi tan inconsciente de su oficio / que con mística unción besé su mano, / y pensé que hay quien vive junto al vicio / como vive una flor junto a un pantano”).

De esta creación existen varias interpretaciones, pero la genial e imperecedera es la que realizaron Pablo Milanés y Luis Peña (el Albino), con el acompañamiento de las cuerdas de Octavio Sánchez (Cotán).

Sin embargo, las actuales generaciones desconocen la obra de Graciano, como la de tantos importantes trovadores tradicionales, porque nadie se preocupa por ofrecerla a través de nuestros medios de comunicación: qué pena y qué vergüenza.

Fuente: Boletín del Centro Pablo de la Torriente Brau

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Una respuesta a “GRACIANO GÓMEZ Y LA FLOR JUNTO A UN PANTANO

  1. Toda una vida, toda una era de cultura. Bendita cuba.

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