ENTREVISTA A MARINA OCHOA, REALIZADORA DE SOL ROJO EN EL PONIENTE

Matrimonio Miyasaka, antes de partir a Cuba.La realizadora Marina Ochoa acaba de estrenar su más reciente documental, El sol rojo en el poniente, que aborda un tema relativamente poco abordado en nuestra cinematografía y, en general, poco conocido: la presencia de una emigración japonesa en Cuba.

Como es sabido, Cuba tuvo durante el siglo XIX y parte del XX, una profusa corriente de emigrantes chinos que aportaron numerosos elementos a nuestra nacionalidad. Sin embargo, la migración japonesa —otra nación, otra cultura— por ser numéricamente más reducida y también por razones culturales vinculadas a su proverbial discreción, es mucho menos conocida.

Por todo ello, ICAIC DIGITAL consideró oportuno brindar a sus lectores algunos puntos de vista de la realizadora que, sin dudas, enriquecerán el disfrute de este documental y su entrañable acercamiento a todos aquellos que, provenientes de Japón, encontraron en Cuba una nueva patria:

Los japoneses suelen ser reservados y poco dados a hablar de si mismos, ¿esta característica cultural dificultó tu trabajo? ¿O los descendientes son más que todo, cubanos?

Sobre todo en el caso de los hombres había cierta tendencia al hermetismo, agravado por la presencia de la cámara. Sin embargo el hecho de que no hablaban de sí sino de sus padres ayudó a lograr, incluso en el peor de los testimonios, buenos momentos.

En el caso de las mujeres, una entrevistada estuvo, si no en la “cueva” del hermetismo, si al menos en la de reprimir sus sentimientos. Tuve la suerte, en todos los casos, de que nunca antes habían dado testimonio; por lo que disfruté de la ventaja de la frescura que conlleva la primera vez. Eso en sentido general, aunque hubo otros elementos que afectaron el testimonio, para bien y para mal.

Al profundizar en este grupo humano, de milenaria cultura y hábitos “exóticos” para nosotros, ¿qué fue lo que más te impresionó?

Nunca me he dejado seducir por lo exótico. Eso es la superficie. Siempre trato de profundizar buscando las esencias y al ser humano que las porta y ahí, en ese terreno, todos somos iguales y reímos y sufrimos por las mismas cosas, tenemos iguales preocupaciones, no importa cual sea el supuesto exotismo que despliega ante nuestros ojos una cultura determinada. Digo supuesto porque el exotismo no depende de los atributos del que es observado sino de la ignorancia de los ojos que observan. En no pocas ocasiones nosotros hemos sido los exóticos y hemos generado e inspirado productos culturales que solo atrapan lo pintoresco.

Y yendo a la pregunta, me impresionó la fuerte educación familiar que portaba rotundos valores éticos a pesar de su pobreza, lo que no es muy común a otras migraciones, su estoicismo sin alardes, su amor al trabajo, su fuerte sentimiento de pertenencia a una familia, a una nación.
Los cubanos se identifican mucho con dos aspectos vinculados a la cultura japonesa: las artes marciales y el cine. ¿Crees que esta vinculación cultural entre ambos archipiélagos podría potenciarse? ¿Qué puede hacer el audiovisual para ello?

Son dos aspectos diferentes y deben ser tratados de manera diferente. Tampoco son los únicos. Más bien pueden ser el “ábrete sésamo” a una de las culturas más interesantes que perviven a pesar de la “uniformación” que conlleva el desarrollo globalizado del que no han estado exento.

Creo que de ambos, el cine es el más importante. En el pasado fueron los clásicos de Akira Kurosawa y otros, en el presente los “comics” están incidiendo en los más jóvenes, al extremo de usar modas y peinados al estilo de los héroes de los “mangas” (Nombre con las que son conocidas las historietas gráficas japonesas. N. del E.) . Esta incidencia no se queda en la superficie. He conversado con adolescentes que se identifican con la filosofía, a veces controvertida que portan algunos héroes.

En el caso de las artes marciales tiene menos incidencia porque la enseñanza de dichas artes es despojada de una gran parte de su carga conceptual, y en el mejor de los casos se manejan esquemas de versiones “light” de dichos conceptos. Pienso que hay que abrirse a otras manifestaciones como la arquitectura, el grabado, la música…

En Cuba existen descendientes de algunas migraciones, por ejemplo, yucatecos o nativos de Europa del Este, que no han sido muy abordados en materiales audiovisuales cubanos. ¿Tus próximos trabajos se moverán en esta dirección?

Mi tema preferido es la migración y todo lo que esto conlleva en un mundo de emigrantes como es el nuestro hoy. Todos migran, por diferentes razones, y en todas estas migraciones hay elementos comunes, las particularidades las brinda el choque entre la cultura y la idiosincrasia del que emigra con la del país receptor.

Pero lo que más me interesa es nuestra propia migración. En estos momentos tengo priorizados dos documentales sobre dos elementos particulares y a la vez universales de nuestra migración. Estoy en la búsqueda de financiamiento para ambos proyectos.

Fuente: Boletín ICAIC Digital

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