EL CENTENARIO DE LA MUERTE DE YARINI

Yarini, el proxeneta más famoso de Cuba. Se cumplen cien años de su muerte.Dulcila Cañizares, autora de una de las más acuciosas investigaciones alrededor de la figura de Yarini y las circunstancias que rodearon su muerte, entrega a Alocubano un artículo donde realiza otra aproximación al mítico personaje: “Si cien años después de la muerte del proxeneta más famoso de Cuba —afirma—, llegamos a la barriada de San Isidro, en La Habana Vieja, y le preguntamos a cualquier ciudadano, joven o viejo, mujer u hombre, negro, mulato o blanco, quién fue Yarini, le responderá que es el Rey, el Príncipe, el chulo más grande de Cuba, a pesar de que, en realidad, fue el más notable explotador de mujeres de nuestras tierras”.

El 2l de noviembre de 1910 ocurría en el marginal barrio habanero el fatídico atentado. “Basterrechea acompañaba a Yarini y, cuando fueron a salir, frente a la puerta de la calle estaba Letot, revólver en mano, mientras que desde la acera y la azotea de enfrente cayó sobre Yarini una lluvia de balas. Aunque se ha repetido que la bala que entró en el centro de la frente de Letot y le causó una muerte instantánea había sido disparada por Yarini, es incierto: Basterrechea fue más rápido que su amigo”.

Un día después, Yarini falleció en el hospital de Emergencias, entonces en los altos de Salud y Cerrada del Paseo, en Centro Habana.

A continuación el artículo completo de Dulcila Cañizares:


EL CENTENARIO DE LA MUERTE DE YARINI
Por Dulcila Cañizares

Así recogía el suceso la prensa de la época.Alberto Manuel Francisco Yarini Ponce de León Ponce de León y Ponce de León, el proxeneta de lujo más afamado de Cuba, procedía de una acomodada familia dueña de ingenios azucareros, esclavos e inmuebles, aparte de que muchos de sus antecesores fueron profesionales de renombre. Nació en La Habana el 5 de febrero de 1882 y falleció, luego de un atentado de sus rivales extranjeros, el 22 de noviembre de 1910.

Yarini era un hombre refinado, nada culto, aunque hablaba inglés, educado, respetuoso con sus mayores en edad y jerarquía, bien trajeado y perfumado, y recibido con agrado, por sus apellidos de linaje, en los salones de la alta burguesía habanera, con quienes coincidía muchas veces en las funciones de ópera; pero en el barrio de San Isidro, la zona de tolerancia más importante de la isla, era el guapetón a quien había que rendirle pleitesía, hablarle por lo bajo y obedecerlo.

Investigación de Dulcila Cañizares sobre Yarini y su época.Mucho se ha escrito y hablado de este chulo convertido en leyenda, pero no es cierto que tuviera un harén, porque, a la hora de su muerte, solo tenía en su domicilio privado a tres mujeres, con las que convivía maritalmente, aparte de que, por supuesto, se dedicaban a la prostitución para él. Pero es cierto que había docenas de mujeres que ofrecían su cuerpo para el lucro del guayabito —proxenetas cubanos—, a quienes él jamás vio ni supo de sus nombres: para eso estaban los chulitos pobretones que vivían a su sombra, nunca como guardaespaldas, porque era lo suficientemente valiente como para no necesitarlos.

¿Como desvió su vida de niño de bien y se convirtió en un explotador de mujeres? ¿Su madre lo mimaba demasiado y su padre no lo frenó lo suficiente? Tal vez, pero también era una manera de sentirse dentro de la moda, que consistía en que los jóvenes adinerados tuvieran una prostituta trabajando para ellos, al igual que los señores decentes, acaudalados y bien casados, debían tener una amante, pues, de no ser así, en ambos casos era un mal indicio de afeminamiento.

De manera que en los inicios de 1910 encontramos a Yarini irrumpiendo en los laberintos del barrio de San Isidro, afianzando su fama de mujeriego, machista y valeroso e iniciándose como un espléndido proxeneta, por su atuendo siempre elegante y porque jamás lo vieron con una mujer de mala prestancia. Además, cuando se fundó el Partido Conservador   —el de la burguesía—, necesitaron darle entrada a todo el que tuviera derecho de sufragio, porque se enfrentaba al Partido Liberal, que era el de los pobres, los obreros, los desempleados.

Yarini y Basterrechea, el amigo que estuvo junto a él en los momentos de su muerte.Como uno de los hombres fuertes del Partido Conservador era Federico Morales Valcárcel, muy amigo de Yarini, lo convirtió en Presidente de los conservadores del barrio de San Isidro, asegurando de esa manera, con la mano de hierro del proxeneta, los votos de los pobres que vivían en la zona de Belén, porque entonces Yarini ya era el Rey de aquella zona. A partir de entonces, el chulo de categoría le resolvía, a quienes fueran a verlo para solicitarle algún favor, lo mismo una cama en un hospital, para un familiar enfermo, que un dinero para pagar cualquier deuda para malvivir, pero, por supuesto, eran monedas del Partido Conservador, aunque nadie lo sabía.

La Habana de entonces era una mezcolanza de enredos y disimulos que constituían un mundo de ilegalidades y corrupción, en el que se vivía de la manera más natural: se vendían drogas (nunca en el barrio de San Isidro, porque allí las monedas no alcanzaban para esos vicios), se ejercía la prostitución en el Parque de la Fraternidad en horas de nocturnidad con la mayor tranquilidad, porque los policías recibían de las meretrices el dinero solicitado; estaban los fumaderos de opio en la calle Zanja. En la zona de tolerancia, la calles de O’Farrill, Compostela, Velazco, San isidro y muchas otras eran de adoquines y tierra, mientras que Paula (donde tenía Yarini su domicilio particular) era una furnia donde se encharcaba el agua sucia y maloliente, y en esa zona ocurría lo inimaginable: había una serie de homosexuales que se ocupaban de la limpieza de las accesorias donde ejercían las meretrices su viejo oficio, aparte de que también limpiaban y cocinaban en las casas o accesorias donde vivían con sus concubinas algunos souteneurs extranjeros. Muchos de estos vivían de esas tareas diarias, pero otros ejercían la prostitución, como el negro Fufú, cuyo domicilio estaba en Habana y Desamparados, donde convivían varios homosexuales que, aparte de dedicarse al viejo oficio, ponían gran cuidado en lavar las toallitas que utilizaban las meretrices y también cocinaban arroz con leche y harina dulce, que eran delicias para el paladar de los chulos de cualquier nacionalidad. Los pequeños cubículos donde se ejercía la prostitución estaban separados por tabiques de cartón fijados con listones de madera, a la altura de un hombre, de manera que lo que se hacía o se hablaba en un cuchitril de aquellos se escuchaba en todos los demás.

Las prostitutas más deseadas eran las francesas, aunque en realidad a todas las extranjeras las denominaban así, aunque fueran italianas, belgas, suizas, vienesas, canadienses. Pero las que introdujeron innovaciones en las relaciones sexuales del cubano —que luego formaron parte de las normales con las esposas— fueron las francesas, con el sexo oral, la penetración anal y otras invenciones que constituyeron deleites inimaginables para el cubano, que sólo conocía la cohabitación entonces usual con sus esposas. Estas mujeres las traían de sus lejanos países los que luego eran sus gigolós en nuestra isla, pero el capo de los extranjeros era Louis Letot, que introdujo en el barrio a la prostituta más bella y codiciada: La Petite Berthe…

Los chulos extranjeros tenían fama de maltratar a sus mujeres, mucho más que los cubanos. Letot vivía en una accesoria en una casa de inquilinato, con Jennie Fontaine (Mimí), su concubina, y allí también vivía La Petite Berthe. Por su parte, Yarini tenía una casa grande, con grandes ventanales, patio interior, varios dormitorios y una gama de comodidades. Allí tenía a sus concubinas preferidas, con buena alimentación y un trato exquisito, aunque sin olvidar el respeto que le debían.

En uno de los viajes que hizo Letot al extranjero, para traer más mujeres, Berthe se fue a vivir con Yarini. Los gigolós extranjeros, furiosos, esperaban el regreso de Letot, para la gran venganza, pero cuando Letot llegó al muelle, Yarini lo recibió y le dijo que Berthe estaba con él. Dicen que Letot le contestó que él había venido a Cuba a vivir de las mujeres y no a dejarse matar por ellas, y todo, aparentemente, quedó ahí, pero los de su bando continuaron con su indignación y Letot se dio cuenta de que si no hacía lo que ellos pretendían perdería su rango de jefe y lo tildarían de cobarde, hasta que un día, desde por la mañana, comenzaron a reunirse con él en varias de las cafeterías del barrio y le dieron de beber hasta emborracharlo…

El 21 de noviembre de 1910, Yarini hizo varias diligencias en la mañana y en la tarde y regresó a su casa con Federico Morales, quien luego manifestó que allí estaba José (Pepito) Basterrechea, el amigo más fiel e inseparable del chulo relumbrón. Estaban sentados en la sala cuando llegó un hombre y le dio un recado a Yarini, pero Federico no pudo escuchar de qué se trataba. Por la confianza entre ambos, Yarini le dijo que tenía que salir a resolver algo, entró a su dormitorio, se cambió parte de la ropa y se colocó su revólver en la cintura. Todavía estaba Federico frente a la casa de Yarini cuando escuchó los disparos…

Aquel mismo día 21 de noviembre, Letot estuvo con León Darcy, Charles Blanco, Raoul Finet, Jean Boggio, Cesare Mona, Ernest Lavière, Joseph Quoirrière y otros, de bar en bar y de cantina en cantina. Cuando se dieron cuenta de que ya estaba ebrio, se separaron, porque había que cumplir el plan establecido para el atentado contra Yarini. Después de comer, Letot se dirigió desde su casa hacia Compostela y dobló hacia San Isidro, donde estaban las accesorias en las que se prostituían las meretrices más cercanas al cubano. Entró donde se encontraba Rosa Martínez, quien le dijo que no sabía nada, por lo que continuó hasta donde ejercía La Petite Berthe, que esa noche había dicho que se encontraba indispuesta, por lo que allí estaba Elena Morales. Basterrechea lo acompañaba y, cuando fueron a salir, frente a la puerta de la calle estaba Letot, revólver en mano, mientras que desde la acera y la azotea de enfrente cayó sobre Yarini una lluvia de balas. Aunque se ha repetido que la bala que entró en el centro de la frente de Letot y le causó una muerte instantánea había sido disparada por Yarini, es incierto: Basterrechea fue más rápido que su amigo.

A partir de ese momento se desencadenaron una serie de acontecimientos, pero el resultado de los mismos fue que en el entierro de Letot asesinaron a Finet e hirieron a dos franceses; Yarini falleció en el hospital de Emergencias, entonces en los altos de Salud y Cerrada del Paseo, en Centro Habana.

El 24 de noviembre se conoció que la trama era más sórdida de lo que se creía, pues la supuesta concubina de Letot, quien en realidad se llamaba Louis Hansen, se nombraba Eugénie Santerre y estaba legítimamente casada con Letot-Hansen, y La Petite Berthe —detonador de la tragedia—, aunque dijo llamarse Berthe Fontaime era Berthe Santerre, hermana de la esposa de Letot, para quien ambas se prostituían y además tenían relaciones sexuales.

Mucho después, para salvar a Basterrechea de una cárcel segura, los conservadores lograron que, para que Pepito resultara absuelto, también había que dejar libres a los asesinos de Yarini.

En 1913 se declaró el cierre de la zona de tolerancia de San Isidro, pero si en cualquier momento, cien años después de la muerte del proxeneta de oro, llegamos a esa barriada de La Habana Vieja y le preguntamos a cualquier ciudadano, joven o viejo, mujer u hombre, negro, mulato o blanco, quién fue Yarini, le responderá que es el Rey, el Príncipe, el Chulo más grande de Cuba, a pesar de que, en realidad, fue el más notable explotador de mujeres de nuestras tierras.

Otros artículos sobre el tema:

https://alocubano.wordpress.com/post/2008/09/03/yarini-el-rey-de-los-chulos-cubanos

http://lopoquitoquese.blogspot.com/2009/06/alberto-yarini-1882-1910.html

http://www.habanaenlinea.cu/mihabana/Especiales/gina_picart/30.html

http://memorandumvitae.blogspot.com/2008_09_01_archive.html

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4 Respuestas a “EL CENTENARIO DE LA MUERTE DE YARINI

  1. Buenos días,
    Creo que se impone señalar aquí la procedencia de la mayoría de las imágenes que utiliza para ilustrar esta entrada.
    Gracias por el enlace.
    Un cordial saludo.

  2. No se hace alusion en ningun momento , a sus crencias religiosas , que fueron de gran peso, en la vida de yarinni , y la prediccion de su muerte si miraba para atras , pues chango no se lo permitiria, de hacerlo perderia la vida , como asi fue , .Se que es un poco mistico , pero esto envuelve esta figura tan contraversial , en un halo , de lo cierto y lo religioso,Cierto que fue un explotador de mujeres , pero ellas se lo disputaban y eran privilegiadas las que el escogiera y no realizo trata de blancas como otros chulos de la epoca , ademas de ser hijo , de unas de las familias mas acaudalada s de la habana de la epoca, y la escuela de estomatologia de carlos III lleva su nombre , ya que su familia la financio

  3. Yo soy un gran fanático y conocedor de la historia de yarini de hecho tengo casi todo lo que se a escrito de el .pero lo que no se es porque no se muestran más fotos o es que no la hay .

  4. Manuel Martinez-Casado

    Es un personaje muy muy “mistico” y a la vez muy peculiar,ya que a pesar de ser un “chulo”a sido objeto de inspiracion de muchos autores y obras de teatro,quiza no sea alguien para imitar como persona,pero si para escribir sobre el,ya que a su alrededor giraba un mundo poco conocido y del cual el era la figura mas conocida,en realidad es un personaje muy “intrigante”debido a su forma de actuar y por todo el mundo que se movia a su alrededor.

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