EL TURNO CORRIDO DE CAROLINA VILCHES

Exposición Turno Corrido, de Carolina Vilches.La serie Turno Corrido, de la santaclareña Carolina Vilches Monzón, obtuvo Premio en el Festival de fotografía 5×7. Bajo el auspicio del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, este lauro ahora hace posible la muestra fotográfica que reseñamos. La Sala Majadahonda, de la propia institución, acogió la exposición de las fotos de esta artista.

Exposición Turno Corrido, de Carolina Vilches, en la sala Mahadahonda, del Centro Cultural Pablo.Graduada de Artes Plásticas, en la Escuela Vocacional de Artes Olga Alonso y de Arquitectura, en la Universidad Central de las Villas, y tal como en sus imágenes, Carolina se ha repartido también en diversos rubros creativos. La enseñanza, el trabajo como fotorreportera, el diseño de prensa, las colaboraciones con editoriales y revistas desde sus dibujos, fotos e ilustraciones, son algunas de sus incursiones.

Por Antonio López Sánchez
Foto: Carolina Vilches Monzón
Fuente: Revista Mujeres

Y es justamente ese nunca acabar, que desde la costumbre patriarcal se ha impuesto como cruz inamovible sobre las mujeres, el tema central de este Turno Corrido. Ese monstruo de muchas manos, ese inalcanzable y ligero animal, que corre siempre un par de pasos delante del reloj y arrastra al mundo familiar a su paso, es el que nos ofrece Carolina. Sus fotos no traen poéticas bucólicas o ensoñaciones lánguidas en idílicos parajes. Más bien, se trata de la ruda pintura de lo diario, de la dificilísima poesía de alzar el día a día, desde el accionar, desde el hacer en el sitio de la vida real. En el tiempo detenido en las imágenes sentimos transcurrir a toda velocidad una jornada interminable, un turno corrido tan violento en verbos por cumplir, que casi nos acostamos agotados junto al personaje, absolutamente real, en la última foto.

Apunto además, y creo que se trata de un valor sobresaliente, que no hay poses de rabias ni odios opositores en lo que se critica. Es tan cierta, tan abierta la intensión de hacer saber que algo anda mal, que no andan esos verbos diarios bien repartidos, que el sólo saberlo sobrecoge. Como dice en sus palabras de presentación el fotógrafo Alain Gutiérrez, este Turno Corrido hace pensar, y hasta avergonzar. Escuchemos entonces qué nos tiene que decir esta creadora sobre su obra.

¿Cuánto de la Carolina mujer hay detrás de la Carolina artista que vemos a través de las fotos?

Supongo que todo. Esta exposición es una suerte de autobiografía. Lo que ves en las fotos es un día mío y ni siquiera completo. Incluso hay más, de un día habitual, que no está en las imágenes. Sólo aparecen la mitad de mis hijos, no están mis viejitos, ahí faltan cosas. Es mi autobiografía, pero es además la biografía de cualquier mujer que comparta casa y trabajo en sus obligaciones.

¿Cómo se te ocurrió una idea como esta?

Yo además de la fotografía trabajo el dibujo, hago ilustraciones. Pero me pasaba que de pronto tenía ideas, tenía pensado hacer una exposición, hacer un trabajo grande sobre un tema. Y de pronto pasaba un año, pasaban dos y los temas se me ponían viejos y no podía llevarlos a cabo por todos estos mismos líos de lo diario. Qué mala suerte tener todas estas presiones que no me dejan trabajar, me decía, porque al final no hago nada. Entonces se me ocurrió, bueno, ya que estoy en esto, por qué no me tiro fotos así mismo y voy haciendo las dos cosas en una sola.

Hice mi primera obra de este tema, que se llama Autorretrato, y lo presenté aquí en el VII Salón de Arte Digital y gané Mención. Ahí pensé que la idea se podía agrandar, que daba, en lugar de sólo una obra, para una exposición y empecé a trabajar sobre eso. En medio de estar haciendo la exposición, se me rompió la cámara, tuve otro hijo, empezaron a ocurrir problemas y decidí dejar la idea en una serie. La presenté en varios salones, pero había cerrado esa puerta ya. Alain Gutiérrez me envía la convocatoria y me convenció de participar en el Festival 5×7. Que, de verdad, no pensaba ni incluirme y mucho menos coger algún premio.

Déjame decirte que cuando gano este premio, además de la alegría, me di tremendo susto, porque me di cuenta de que terminar la exposición iba a significar un reto. Ya yo había cerrado esa etapa, tenía problemas para intentar terminarla. Por ejemplo, yo empecé a hacer las fotos con mis hijos de una edad, viviendo en una casa y al ganar el premio, me había mudado a otra casa, ya mis hijos habían crecido, en fin. Hacerle creer a las personas que vieran las fotos que todo ocurría en un solo día, pues me iba a costar más trabajo. Al final creo que lo logré, pero me costó.

Sin revelar secretos, me gustaría saber qué técnica empleaste para lograr esas imágenes.

En realidad no hay secretos, es un fotomontaje. Lo primero es que pensé qué aspectos del lenguaje fotográfico iba a utilizar. Me decidí por las iluminaciones bajas, ambientes oscuros, colores muy poco saturados. El personaje principal, que soy yo, iba en blanco y negro para contrastarlo dentro de ese ambiente. Ya te digo, con grises, con tonos poco saturados, con ruido, fotos oscuras. Porque el ambiente de una casa, sin bombillos y tal, es oscuro y quería reflejar ese ambiente. Incluso no me puse a embellecer nada, la cocina va tal y como es, los tomacorrientes rotos, los calderos tiznados, todo tal y como es. Llevar la vida tal y como es a la imagen, con toda crudeza. Además, me servía mucho para trasmitir ese sentimiento de que la vida te oprime, de que el tiempo no te alcanza y no puedes hacer lo que quieres. De ahí sale esa multiplicidad de presencias, esas muchas manos moviéndose, muchas manos, todo ese movimiento, toda esa locura. Por eso pensé en el fotomontaje. Hice varias fotos sobre la misma escena, luego iba añadiendo cada detalle, hasta llegar el resultado que quedó.

¿En qué medida te influye la arquitectura a la hora de elaborar tu trabajo en la fotografía?

La Arquitectura y la Plástica, porque también hice estudios de artes plásticas. Mira, tanto una como la otra, como el diseño, como cualquier noción afín con la gráfica y la imagen visual, partes de leyes que son comunes. De leyes de la percepción de las formas, de reglas que hacen que entiendas mejor lo que estás viendo, el lenguaje visual. Y por supuesto se aplica a la fotografía también. Cada una de esas especialidades tiene su lenguaje propio pero parten de leyes comunes y eso te ayuda mucho, te influye a la hora de crear.

¿Si vieran tu trabajo, cuántas Carolinas en Turnos corridos tú crees que se puedan identificar contigo?

Pienso que toda mujer que comparte casa y trabajo se puede sentir así. Mira, soy una mujer muy orgullosa de serlo, me identifico mucho con mi ser mujer. Me duelen mucho todos los problemas por los que pasamos, todas las limitaciones que tenemos. El trabajo que nos cuesta hacer lo que un hombre hace con mucho menos trabajo. Porque socialmente está estipulado que no le toca hacer un montón de cosas y porque se compromete en la medida que le interesa, hasta donde quiere; de ahí para allá no se compromete y no pasa nada. ¡Qué se atreva una mujer a no comprometerse y verás lo que le cae arriba!

EL TURNO DE CAROLINA (Palabras del Catálogo)

Ya a estas alturas de mi vida no puedo negarle a nadie que soy machista. Son casi 36 años bebiendo y comiendo machismo en una sociedad y en un planeta mayoritariamente patriarcal. Tampoco puedo decir que me desvelan las acciones feministas ni que me resultan antipáticas, porque cordialmente también convivo con ellas y aprendo de sus presupuestos y opiniones.

Pero a pesar de este machismo-leninismo que practico sin llegar a convertirme en fundamentalista, pues tener cerebro ayuda a reconocerse y reconocer, chocar con un Turno corrido como el de Carolina Vilches saca de equilibro el pedestal de mis valores.

Ahogo, desesperación, cansancio, rapidez, ruido… Cuántas palabras me vienen a la mente cuando veo el bregar casi eterno de esa Carolina que no descansa en las imágenes que hoy se exponen, ni en su realidad hogareña.

Cuatro hijos que atender, una profesión que apasiona, una familia que es la vida, la vida misma que azuza y exige más y más. A pesar de la presión hay tiempo para hacer arte, para dejar para un mañana, este enero, hoy, y los que vendrán, ese testimonio de primera mano, íntimo, de una mujer como muchas otras.

Cada vez que veo las imágenes me pregunto si podría yo vivir así. ¿Podría ser una Carolina? ¿Podría ser alguna otra mengana, quizás con menos hijos pero igual con familia? ¿Podría llevar más responsabilidad familiar de la que ya llevo? A estos podría Carolina ya les ha respondido y los ha llevado a otra dimensión.

Turno corrido es una lección sin palabras, es un documento inteligente, creativo, que conduce a la reflexión de lo cotidiano desde su común, pero inmensamente importante, papel de mujer. Es imposible no entender, no mirar desde el lugar donde se mira ella en blanco y negro, siendo ella y muchas a la vez. Pican en el cuerpo la mesa llena de comensales; la tendedera; la loma de loza por fregar; la casa a limpiar; los niños que no duermen; el mamá, caca; la tarea; el macho que te pide; el amanecer para llegar al principio de esta oración.

Ya a estas alturas de mi vida no puedo negar que soy machista. Pero este Turno corrido de Carolina me hace pensar… y hasta avergonzarme.

Alain L. Gutiérrez (Catálogo de la Exposición)

Carolina Vilches Monzón (1965, Villa Clara)

Estudió Artes Plásticas en la Escuela Vocacional de Artes Olga Alonso y se graduó de arquitectura en la Universidad Central de las Villas.

Trabaja además el diseño, la pintura, el dibujo y la cerámica. Es miembro de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales, de la Unión de Periodistas de Cuba y del Fondo Cubano de Imagen Fotográfica.

Tiene una amplia experiencia profesional, entre la que se destaca su labor como ilustradora, diseñadora y fotorreportera en editoriales, universidades y editoriales, sobre todo de su provincia natal. También ha sido profesora universitaria y ha impartido talleres y cursos para profesionales del diseño y la fotografía. Actualmente trabaja como fotorreportera en el periódico Vanguardia.

Ha participado en numerosas exposiciones colectivas, entre ellas en las del séptimo y el décimo Salón de Arte Digital, convocado por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau. Sus exposiciones personales, en tanto, han estado centradas en la fotografía y el arte digital.

En su diversa e intensa labor artística ha obtenido varias distinciones, como la mención en Obra Impresa en el VII Salón de Arte digital, el Gran Premio de Cubafoto por la serie Turno corrido, la cual obtuvo asimismo el premio en el Festival 5×7, convocado por el Centro Pablo y que ahora se expone en la Sala Majadahonda de la institución.

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Una respuesta a “EL TURNO CORRIDO DE CAROLINA VILCHES

  1. Felicidades a carolina por este premio y por su obra
    JC Recio

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