GIRÓN: EL TIEMPO DE LOS NUEVOS

Fidel en Girón. 50 aniversario de la histórica victoria del pueblo cubano sobre el imperialismo yanqui. Ilustración de Adalberto Linares.De Playa Girón a nosotros, la historia ha caminado 50 años. Demasiado andar para los relojes y almanaques. Pero se ha dicho que este tiempo de hoy es de los jóvenes, y habrá que medirlo por el tictac de sus pasos: ¡Uno, dos, tres; uno, dos, tres!, este sábado en la Plaza de la Revolución José Martí resuenan firmes.

Son los nietos y biz­nietos de aquellos que en aquel abril de 1961 hundieron sus botas en los pantanos de la Ciénaga de Zapata y en las arenas de Playa Larga y Playa Girón. ¡Uno, dos, tres; uno, dos tres!, avanzan los hijos de muchos padres que todavía no alcanzan las cinco décadas de esta historia.

Hoy es 16 de abril de 2011, y aseguran nuestros mayores que para marchar hacia la paz habrá que estar siempre dispuesto a partir al combate. Pero ni ellos ni sus viejos —que pueden ser todavía cubanos jóvenes— han vivido una guerra.

Un día alguien me dijo que a los cubanos nos había salvado nuestra pobreza. Para explicar su paradoja, abrió un mapa de argumentos: Afganistán, Iraq, Libia…, petróleo. Las riquezas naturales «esconden» la pobre naturaleza de las guerras. Pero no le alcanzó su teoría para tantos puntos rojos: Kosovo 1999…, ni pozos ni las rutas del Oro Negro ni grandes recursos, pero la OTAN quería controlar el llamado «corazón de Europa», y los Estados Unidos aprovecharon para mandar a todo el «mundo».

Por Rayma Elena Hernández, periódico Vanguardia

Entonces gobernaba Clinton, tan demócrata como Kennedy, el que mandaba cuando buques de la marina norteamericana escoltaron a la flotilla de mercenarios que venía rumbo a Girón. Kennedy, el que un año después impuso el bloqueo, y que era demócrata, como Obama.

¿Habría que creer que la suerte de los jóvenes que hoy marchan hacia la paz es que «con nosotros no se atreven»? Tal vez no conozcan los desvelos de sus abuelos y de sus padres, en momentos en los que «casi se atreven»; porque estamos en un territorio ambicionado como el patio sur de la Casa Blanca.

Abril de 1961. ¡Uno, dos, tres; uno, dos, tres!, eran jóvenes los que marchaban hacia la guerra; Pálpite, San Blas, Covadonga, central Australia, su destino de ¡Patria o Muerte!

¡Uno, dos, tres; uno, dos, tres! No todos los que hoy marcan el tiempo han pisado esa geografía enriquecida por la sangre de sus hijos. Hoy miran las imágenes de una guerra de hace 50 años: artilleros imberbes derribando aviones con sus cuatro bocas.

Ellos querían la paz, y tuvieron que hacer la guerra. Hoy tampoco queremos la guerra y tendremos que hacer la paz. La paz que solo podrá ser cierta con nuestras riquezas: las del petróleo y las del alma, las del campo y las de las armas, las de los hijos, las de los padres y las de los abuelos.

Porque a aquellos jóvenes de hace 50 años les debemos el paso más firme, ágil y seguro de nuestros nuevos tiempos.

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