Archivo de la etiqueta: palabras

FRASES IRRITANTES DEL IDIOMA ESPAÑOL

Según una encuesta realizada entre los lectores de BBC Mundo, la frase “¿Me entiendes?” se lleva el premio a la expresión más irritante en idioma español. Esta muletilla implica que el oyente tiene pocas luces para interpretar lo que se le está diciendo, aunque en la mayoría de los casos la explicación sea de una simpleza apabullante.

La versión chilena de la frase, “cachai”, también cuenta con detractores; mientras que la “prima menor” o uno de sus derivados (“¿Me explico o no me explico?”) saca de las casillas a otros.

Esta no es la única frase detestada tanto por hispanos como por angloparlantes. “Whatever” que ocupa el primer puesto para el idioma inglés y que puede traducirse en español en algo así como: “Como tú quieras” o “Me da igual”, cuenta con gran apoyo entre los lectores de BBCmundo.

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LA MÚSICA Y LA MODA APORTAN NUEVAS PALABRAS AL DICCIONARIO POPULAR

Tuppersex, es una de las palabras nuevas aportadas por la modernidad.El mundo de la música y el de la moda nos brindaron el mayor número de nuevos vocablos durante los últimos doce meses. Pero también la televisión, los políticos e, incluso, sus meteduras de pata. Algunos de ellos ya forman parte del diccionario popular, otros se refugian en círculos especializados, según el reporte del boletín digital de El Castellano.org.

Afterwork. Aunque aterrizaron en España hace dos años, no ha sido hasta ahora cuando se han popularizado estos bares de estética fashion y pinchos de alta cocina donde aparcar el estrés a la salida del trabajo.


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POLISEMIA Y LENGUAJE DE ADULTOS

Leía hace unos días un curioso reporte de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara sobre una charla titulada “El sexo en la lengua“, y me vineron a la mente una serie de palabras —además de las que mencional el artículo— que en no pocas ocasiones te hacen sonrojar ante un auditorio, por el significado vulgar y hasta soez que suelen tener en países distintos al tuyo.

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LAS BUENAS Y LAS MALAS PALABRAS

Una manera también de expresarse, pero no compartida por todos.Las malas palabras han existido siempre… como siempre han existido la ocasión y el motivo para usarlas. Ahí están, hasta en las obras literarias más encumbradas, para aportar veracidad y revelar la idiosincarasia de los más variados personajes, aunque también hay muchas, que lo han conseguido sin acudir a ninguna de ellas. No creo que necesitemos proscribirlas del habla cotidiana, aunque sería recomendable para muchos lograr una proporción más adecuada en relación con las catalogadas como “buenas”.

No pocos se han asombrado y escandalizado al oír el florido lenguaje escogido por algún grupo de jóvenes —incluidas las del sexo femenino—, para expresarse sobre algún tema de su entorno más cercano. Vivo a la entrada de un centro docente, y muchas veces he podido comprobar, no ya el excesivo apego a las malas palabras, sino el uso casi exclusivo de ellas, incluidas las de peor gusto. Y no es que con la edad me haya vuelto muy puritano en el lenguaje… lo que más me asombra y me preocupa no es su uso, sino que quienes las pronuncian parecen tener apenas una centena de palabras en su vocabulario.

Pobreza de vocabulario y expresiones soeces parecen ir de la mano en algunos jóvenes y no tan jóvenes (hembras y varones) que imprecan a diestra y siniestra, unos contra otros, sin el más mínimo recato y consideración por quienes le rodean. Pueden ser de su predilección, no lo dudamos, pero no del vecino. Y eso también hay que respetarlo.

Y como para gustos se han hecho los colores, les traigo hoy una interesante defensa de las llamadas malas palabras, hechas por alguien que se confiesa afecto al mal hablar… y que quiere ejercer su derecho de «hablar como mejor convenga a mi ánimo, variable como el viento, espiralado unas veces hacia arriba y otras hacia abajo, y casi siempre desafiando las reglas de la RAE.» Y aunque estoy muy de acuerdo con casi todo lo que dice, prefiero expresarme sin malas palabras, no me ha ido tan mal…

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