Abel Prieto: La voluntad de escribir poco a poco

Abel Prieto, ministro de Cultrura de Cuba.

Abel Prieto, ministro de Cultrura de Cuba. (Foto: Carolina Vilches)

Por Yandrey Lay Fabregat.— Ministro, le digo, por la calle se comenta que usted quiso donar un premio y que Fidel le dijo que no, que conservara el dinero para arreglar los estantes donde guarda sus libros. Abel Prieto se echa una carcajada larga y contesta que la historia tiene algo de real aunque confiesa que no puede imaginar cómo llegó a mis oídos.

El Ministro de Cultura es un hombre alto pero parece más pequeño porque, al sentarse, se acurruca sobre el asiento. Tiene pelos en las falanges de los dedos y a cada rato sus pies tamborilean bajo la mesa. Viajó hasta Santa Clara para presentar su novela Viajes de Miguel Luna, que la ensayista Graziella Pogolotti calificó de excepcional.

Al abordarlo, le pregunté con un poco de timidez si podía ofrecer algunas declaraciones a la prensa de Villa Clara. Abel Prieto, con una sonrisa, contestó: «Sí, como no. ¿Dónde están los periodistas?». Después, cuando se percató de que era uno solo, se puso de pie y aproveché para preguntarle cómo se las arreglaba, con tantas obligaciones, para redactar sus novelas.

Es una pregunta difícil, contestó el Ministro de Cultura, pero te puedo decir que cada día me levanto muy temprano para poder escribir un poco antes de que me alcance la vorágine diaria. Y aún así necesité seis o siete años para terminar Viajes de Miguel Luna.

Seguir hasta el final

Al presentar en La Habana la más reciente obra de Abel Prieto, el narrador Eduardo Heras León afirmó que era un libro alucinante y recalcó el gran chiste que significa su tema central: la aventura de un escritor cubano en la República Socialista Popular Democrática Obrero-Agrícola-Pastoril de Mulgavia.

El Ministro de Cultura, nacido en 1950, es también el autor de Los bitongos y los guapos, No me falles, gallego, Noche de Sábado y El vuelo del gato. Estos dos últimos volúmenes merecieron el Premio de la Crítica. Antes de asumir su cargo actual fue director de la Editorial Letras Cubanas y presidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

—Abel, entre El vuelo de el gato y Viajes de Miguel Luna, han pasado 12 años. ¿Nunca se ha preguntado cómo habría sido su vida si nada más se hubiera dedicado a la literatura?
— La vida tiene muchas bifurcaciones y ya no podremos saber la respuesta a tu pregunta. Lo que sí puedo decirte es que cuando uno se compromete a recorrer cierto camino, tiene que seguir hasta el final. De esto habla el libro de Miguel Luna. Pero aún así sigo creyendo que los dirigentes de cultura tienen que hacer trabajo creador, para que se sientan más cerca de las personas que dirigen.

«He tratado de que mis ocupaciones en el Ministerio no me limiten como escritor. Logré escribir El vuelo del gato mientras era presidente de la UNEAC, cuando transcurrían los años más difíciles que he pasado en el sector de la cultura. También lo demostró Zuleika Romay, presidenta del Instituto Cubano del Libro, quien hace poco ganó el Premio Casa de las Américas.»

— ¿Usted no teme que la gente elogie su obra porque son sus amigos o por ser usted el Ministro de Cultura, y no por sus valores literarios?
Abel suelta otra carcajada y los ojos le brillan en la profundidad de las cuencas, antes de decir: «He escrito muy poco, así que no hay mucho para alabar. Pienso que la gente que han hablado bien de Viajes de Miguel Luna, como Graciella Pogolotti, Ambrosio Fornet y Eduardo Heras León, no me necesitan para nada, a no ser como amigo. Yo por lo general, y creo que todo revolucionario debe hacerlo, detesto la adulonería. Los que se rodean de una corte de adulones, para decirlo en buen cubano, están completamente embarcados.»

El sentido ecuménico de la política cultural

Le comento que su pelo largo se ha convertido en un símbolo del Ministerio de Cultura. Abel Prieto responde con gracia: «Ah, pues ya lo tenía largo desde la época de la UNEAC». Dice que llevarlo así le recuerda a sus ídolos guerrilleros, Fidel, el Che, Raúl, Camilo Cienfuegos, los hombres que rescataron esa tradición para el siglo XX. Luego fue recogida por otros símbolos de rebeldía: Los Beatles, Mick Jagger y Bob Dylan.

—¿En los 15 años que lleva como ministro, cuál ha sido la situación más difícil que le tocó enfrentar?
— Por supuesto, en el ministerio hemos tenido coyunturas muy complicadas, pero nada se acerca a los problemas de cuando ocupé la presidencia de la UNEAC. El período especial estaba en su fase más dura. Se acabó el papel, sólo se publicaban los libros de textos escolares. La Gaceta de Cuba era la única revista cultural del país que mantuvo su salida, gracias a una donación de amigos en el exterior. Incluso, hubo gente que trató de dividirnos.
En 1968, al entrar en la universidad, el estudiante Abel Prieto vio con alarma que prohibieron el pelo largo porque lo consideraban un símbolo extranjerizante. «Por eso para mí fue tan importante el 8 de diciembre del 2000 cuando Fidel y Silvio inauguraron el monumento a John Lenon, justo en el aniversario veinte de su asesinato en Nueva York. Sintetizaba la unión entre la rebeldía de la Revolución Cubana y la de aquellos jóvenes de los sesenta que también fueron mis ídolos.»

—¿Se han eliminado las causas que dieron origen al Quinquenio Gris y las consecuencias que este fenómeno causó en la cultura cubana?
—En la Conferencia del Partido se discutió el tema de la homofobia, una de las cosas más dolorosas del llamado Quinquenio Gris. En el sector de la cultura se cometieron injusticias contra gente muy revolucionaria, pero que tenía una filiación sexual diferente. Ese disparate no tiene nada que ver con nuestro sentido martiano y fidelista de la política cultural.

El Ministro de Cultura, pinareño de nacimiento, viste camisa de rayas, pitusa azul y un par de zapatos beige. Confiesa que se dejó crecer la barba porque le ahorra tiempo, dinero y cuchillas. Sostiene, además, que el Quinquenio Gris lo provocaron personas mediocres que llegaron a tener mucho poder y que, en nombre de la Revolución, hicieron cosas que negaban la propia Revolución.

Abel Prieto confía en que los prejuicios sexuales han sido vencidos: «Ahora hablamos de Fresa y Chocolate, festejamos el centenario de José Lezama Lima, estamos celebrando el de Virgilio Piñera. Incluso se va a publicar casi toda la obra de Virgilio. Ya no hay figuras en el ostracismo a causa de su orientación sexual, ni, incluso, a causa de supuestas desviaciones ideológicas, porque tenemos un sentido mucho más ecuménico, no sólo en el sector cultural, sino incluso dentro de la propia política de la Revolución.»

—Abel, ¿cuál es la receta de que usted ha aplicado para mantener unido el sector de la cultura en todo lugar, en todo momento?
—La unidad no se puede construir por decreto. Creo que la intelectualidad cubana, en su abrumadora mayoría, tiene un compromiso con la nación y con la Revolución. Esto no quiere decir que no haya inquietudes, incertidumbres, criterios encontrados.

«Raúl nos ha llamado a combatir la falsa unanimidad porque crea simuladores, crea oportunistas. Por eso hemos instituido espacios de discusión en la UNEAC, en la AHS. Y la unidad de los intelectuales se ha logrado a través de la discusión franca y abierta, que es como debe ser.»

Mucha gente espera a Abel Prieto. Antes de terminar le pido que me diga cuánto mide. Se ríe por última vez y me reprocha el aluvión de preguntas que le hice antes.  «Creo que un metro, ochenta», contesta por fin. Le digo que no puede ser porque esa es mi propia altura y él me saca un buen tramo. Tienes razón, responde, pero ahorita me pasas por el lado, porque ya yo me estoy encogiendo.

Publicado en Vanguardia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s