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Jóvenes Villaclareños ganan el Premio Memoria 2012 del Centro Pablo de la Torriente Brau

De izquierda a derecha, Edelmis Anoceto Vega, Virgen Gutiérrez, Cira Romero (ambas miembros del jurado) y Alejandro Batista López.

Edelmis Anoceto Vega y Alejandro Batista López merecieron el Premio Memoria 2012 que otorga el Centro Pablo de la Torriente Brau, por el proyecto El Doctor Manigua, dedicado a la obra de René Batista Moreno, escritor e investigador del folklore campesino, colaborador durante muchos años de la revista Signos, y discípulo de Samuel Feijoo.

La obra escogida consiste en una recopilación de entrevistas y testimonios orales acerca de René Batista Moreno (Camajuaní, 1941-2010). Los entrevistados, en su mayoría escritores, intelectuales, periodistas, editores, amigos o simplemente conocidos de Batista Moreno, contribuyen a dar a conocer la verdadera dimensión de esta importante figura de nuestra cultura, cuya huella no solo se imprimió en el ámbito artístico, literario, periodístico o investigativo, sino además con profundo sello en lo más distintivo y pintoresco del ser nacional. Sigue leyendo

Premio Memoria 2012 para proyecto sobre la obra de René Batista Moreno

René Batista Moreno

El Doctor Manigua, es el título del proyecto premiado, de los autores Alejandro Batista y Edelmis Anoceto.

Alejandro Batista, promotor cultural e hijo del fallecido escritor René Batista Moreno, y el escritor santaclareño Edelmis Anoceto Vega acaban de merecer el Premio Memoria 2012 del Centro Pablo con el proyecto de libro “El Doctor Manigua”.

La obra recopila entrevistas, testimonios y anécdotas sobre la vida y obra de René Batista Moreno. Entre una treintena de testimoniantes se encuentran Dulcila Cañizares, Pedro de la Hoz, Emilio Comas Paret, Mercedes Rodríguez, Ricardo Riverón, Blas Rodríguez, Lorenzo Lunar, Pedro Llanes, Yamil Díaz, entre otros escritores, periodistas, editores y amigos de Batista Moreno.

La premiación se efectuará el próximo 16 de octubre a las 4:00 p.m. en el Centro Pablo de la Torriente Brau. (Tomado del blog Verbiclara)

Arístides Vega Chapú

ÉMULO DE FEIJÓO; ESENCIA DE RENÉ BATISTA

Escritores villaclareños destacan valores de la obra literaria e investigativa de René Batista Moreno. (Foto: Alejandro Batista)Decía Lezama Lima, al hablar de Mariano Rodríguez, el pintor del orgullo guajiro —los gallos—, que los «artistas de vida prolongada nos llenan de claridad y de pronta respuesta». Eso contra todo capricho luctuoso, transcurrió en Camajuaní, territorio al que escritores villaclareños acudieron para abordar, desde el recuerdo y la permanencia, una parte insustituible de la obra y la vida literaria de René Batista Moreno (1941-2010). Justo el día no pudo ser mejor: martes 22 de marzo, fecha en que el investigador y folklorista cumpliría sus siete décadas de existencia.

La mesa redonda, organizada y coordinada por Alexis García Artíles, fue una suerte de prolongación de aquellas jornadas literarias que durante la Feria del Libro transcurrieron en Santa Clara. Era el antecedente de los intercambios de pareceres que, ahora, en torno al irreemplazable momento, definió a Batista Moreno en los ámbitos del choteo oral, la indagación histórica, folklórica y poética, el periodismo y la cultura.

Por Luis Machado Ordetx

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A RENÉ BATISTA: CRÓNICA DE CAMPO MÁS QUE DE CIUDAD

René Batista Moreno. Caricatura Pedro MéndezCAMAJUANÍ, Villa Clara.— Todavía conservo entre mis rudimentarios archivos personales aquella entrevista que en diciembre de 2004, cuando apenas concluía el semestre inicial del primer año de Periodismo, realizara con las premuras propias de un ejercicio académico al periodista, poeta e investigador folclórico camajuanense, ya fallecido, René Batista Moreno.

Con cuántas incertidumbres e inquietudes iría a aquel encuentro en el que por primera vez asumía el difícil rol de las preguntas frente a un intelectual maduro con más de 30 obras publicadas, quien de no ser por el capricho de una aguda enfermedad que lo llevó en pocos días a la muerte, hoy estaría arribando a sus 70 años.

Hombre instruido desde la constancia del autodidactismo, dado a la conversación más simple y encumbrada, de carácter serio y gentil al mismo tiempo. Vigilante popular que en su andar escrutador de tradiciones, entre tertulias, cafés y otros desvelos literarios, jamás reparó en aconsejar y advertir, en atraer al buen camino a los más jóvenes.

Por Yoelvis L. Moreno Fernández

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LA HISTORIA DE CAMAJUANÍ NO PODRÁ ESCRIBIRSE SIN MENCIONAR A RENÉ BATISTA

René Batista Moreno, visto por el caricaturista y amigo Adalberto Linares.Cuando el Generalísimo Máximo Gómez fue informado de la injusta y extemporánea resolución que lo relevaba como jefe de todas las fuerzas mambisa, tomada por la Asamblea del Cerro, solo atinó a decir: “Ahora podrán destituirme, pero yo quiero saber cómo van a escribir la historia de Cuba sin mencionar mi nombre”…

De René Batista Moreno  —enfatizaba recientemente su coterráneo Ernesto Miguel Fleites en la Jornada de la Cultura Cubana—, puede escribirse algo parecido. Nuestro homenajeado ofreció su obra y su sonrisa, y maquilló en silencio las maledicencias que quisieron excluirlo. ¡Así triunfó!

Así triunfó y me niego a tildarlo de engreído porque nunca asistió a los homenajes; como también me niego a creer que se “acabó la jodedera”, porque la muerte arrancó de cuajo la jarana personificada a flor de labios, en un isleño testarudo que se aferró a dejarnos huérfanos cuando más nos hacía falta.

Las razones tejen esta leyenda: hubo una vez un hombre cuya existencia se confundió con las fábulas de su pueblo; entonces quiso escribir libros y más libros donde todo fuera la sencillez de ser anónimo. Allí se juntaron a festejar el músico Cheo Pandilla, que a decir del poeta Yamil Díaz, aspiraba a que sus coterráneos olieran a lirios y mariposas; el capitán mambí Toribio Garañón, quien se acostó con la yegua de Martínez Campos, en lo que resultó un triunfo sonado de las huestes mambisas; el hombre que vio y habló con Dios, y recibió a cambio una carta de Juan Pablo II donde le expresaba su envidia por el hecho; y otras tantas almas que hoy ríen agradecidas de existir y perpetuarse por los siglos.

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MARÍA LÓPEZ: EL PRODIGIO DE UNAS MANOS

Desde su natal Camajuaní, María López diseña y elabora sus flores para las parrandas.En manos de María López, viuda del recientemente fallecido escritor René Batista Moreno, parece habitar el duende mágico que mueve los utensilios del artista plástico. Si bien nació con ciertas habilidades manuales – confiesa – jamás osó asociarlas con nada real y ambiciosamente artístico.

Solo Samuel Feijoo, quien visitara frecuentemente su casa, allá por los años 70, descubrió por casualidad un dibujo suyo, y elogió – dicho con palabras del propio zarapico – la candidez del tema y la sobriedad del trazo.

Nada de esto sirvió para que María pensara más en serio en el arte. Nada, ni la insistencia de su esposo, ni el hecho de que, en visitas posteriores, Feijoo se confesara admirador de sus dibujos y sin permiso alguno se los llevara, sirvió para que María pusiese más asunto al don maravilloso de sus manos. Mujer sencilla, de casa – como ella misma se calificaría – jamás se creyó con dotes genuinos para incursionar en el arte.

Por Joel Sequeda

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COMO UN PEZ EN LA ORILLA

Una de las últimas fotos de René... lo vemos acompañado de un grupo de escritores villaclareños.
A la memoria de René Batista Moreno.

No sé puede esperar a “la bella muerte”, ni puede ser bella quien se lleva a uno de mis mejores amigos, el que mejor me trató, quien mejor me quiso. El maestro, porque de él aprendí a valorar el sentido de las tradiciones, de esa cultura de tierra, de guajiros y también de la que tienen la semilla como luz hasta debajo de la sombra; el rostro con la que la cultura de una nación se mide, no por poses, falsos arribos a tierra de nadie; un rostro cultural que como identidad pudiera sostenerse después del carnaval, y definir mejor, por la vara con la que el manto de la tierra que pisábamos traía la fertilidad de la memoria.

René Batista en su casa de Camajuaní.Un amigo que ha muerto allá lejos, pero que vuelve al nacimiento de inmediato, porque, quién se atreve a olvidar a René Batista, al jocoso, al serio, al pensador, la persona que siempre me decía: “se debe trabajar en un proyecto mientras otros reposan, pero en ese reposo, uno debe estar alerta, porque si conocemos de una pista, un dato sobre lo que investigamos, no es cuestión de dejarlo para después, es bueno ocupar el tiempo en todo lo que haces, concentrarte”.

Por Juan Carlos Recio

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FALLECIÓ EN VILLA CLARA EL ESCRITOR E INVESTIGADOR RENÉ BATISTA MORENO

Durante una de las celebraciones de su cumpleaños, en la UNEAC, René, a la izquierda, acompañado por el cariacturista Adalberto Linares y el autor de este blog, al extremo derecho.Aciago amanecer del primer domingo de mayo para la cultura de Villa Clara, y por extensión cubana: acaba de morir en Santa Clara el poeta, investigador folklórico y periodista René Batista Moreno, rastreador nato de las costumbres, maneras de decir y hacer la música y las tradiciones populares de los campos de la región central de Cuba.

Oriundo de la colonia cañera La Ofelia, en las cercanías de Camajuaní, un cáncer de pulmón le arrancó la vida en momentos que estaba inmerso en  la escritura de una de sus investigaciones folklóricas, merecedora del Premio Memoria 2009 que otorga el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, en Ciudad de La Habana.

Entre los principales lauros obtenidos por Batista Moreno destacan el premio Julián del Casal, en 1971, con el poemario Componiendo un paisaje, el Premio de la Ciudad de Santa Clara, obtenido en 1992, con Camilo en el Frente Norte. Ostentaba, además, el Premio Ser Fiel, la Distinción por la Cultura Nacional y había sido aprobada su condición de Artista Emérito de la UNEAC.

Con 69 años, y más de dos decenas de libros, entre los que también sobresalen sus investigaciones sobre Las parrandas de Camajuaní; Los poetas de Camajuaní; Juan Ruperto Delgado Limendoux: combates poéticos, y los testimonios Los bueyes del tiempo ocre, El sensible zapapico y Fieras broncas entre Chivos y Sapos, Batista Moreno, dispuso en sus labores de investigación folklórica de fraternos informadores existentes en pueblos y ciudades cubanas.

Por Luis Machado Ordetx

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PARRANDAS DE CAMAJUANÍ

Carroza El Conde Drácula, del barrio Los Chivos.Nuevamente los Chivos y Sapos, barrios tradicionales de las parrandas de Camajuaní volvieron a enfrentarse con sus armas de siempre: carrozas, changüíes y fuegos artificiales. Los ganadores: miles de camajuanenses y visitantes de otras regiones de la provincia y del país que disfrutaron de un espectáculo grandioso y de varios días de festejos, únicos por su colorido y cubanía.

Camajuaní vibró con las fieras broncas entre Chivos y Sapos, tan bien descritas por el escritor e investigador René Batista Moreno, a cuya autoría pertenece esta breve historia parrandera que les transcribo a continuación… Y gracias a su hijo Alejandro, un entusiasta participante, puedo entregarles también estas imágenes que me ha enviado vía correo electrónico, sobre la carroza El conde Drácula, del barrio Los Chivos.

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NOCHES DE CUENTOS Y GUAJIROS

El dibujo del pintor villaclareño Jesús Medrano, hecho especialmente para la cubierta del libro de René Batista Moreno.¿Sabría René Batista Moreno que, a la larga, todo aquello que de momento era tildado de superstición y oscurantismo pasaría a nombrarse fantasía popular, folclor, cultura? ¿Será que este escritor y folclorista ca­ma­juanense, nacido en 1941, confió siempre en que al final la razón habría de triunfar sobre la ignorancia, aunque —por extraño que parezca— esta se hiciese avalar por el más rancio abolengo de la ciencia?

René Batista era conocedor de todo esto. Así lo afirma su coterráneo amigo y también escritor, Joel Sequeda Pérez, al comentar el más reciente libro de René. De lo contrario, jamás hubiese invertido tiempo en recopilar el material que hoy ofrece en Cuentos de guajiros para pasar la noche (Editorial Letras Cubanas, 2007).

El libro, comparable con un cargamento de joyas, demuestra que nada, ni siquiera el progreso y la superación, puede ser infalible, sobre todo si se camina sobre un terreno movedizo como es el de la cultura. Porque en cierto momento histórico, armados —nadie lo discute— de las mejores intenciones, en dura lucha contra la pandemia del atraso y la ignorancia, confundimos fantasía popular con oscuran­tismo, mitología con superstición, sin advertir que, junto a ciertos lastres, lanzábamos también por la borda una de las aristas más coloridas de nuestra cultura.

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