JÓVENES ARGENTINOS EN LA CIUDAD DEL CHE

Jovenes argentinos rinden homenaje al Che en Santa Clara.Los jóvenes argentinos Pablo Fernández, Santiago Vega y Alcides Bonavita, participantes del ascenso al techo de América (Aconcagua), rindieron homenaje al Guerrillero Heroico, en el mausoleo donde reposan sus restos en Santa Clara.

Tras un recorrido por el museo-memorial enclavado en el conjunto escultórico Ernesto Guevara, los tres amigos de Cuba expresaron la carga de emoción que constituyó la visita al emblemático sitio, donde también reposan los restos de los compañeros del Che caídos en Bolivia.

Pablo Fernández  expresó que cada vez se siente más comprometido con la causa de Cuba y su Revolución, y continuará desde su trinchera audiovisual con la verdad, frente a los poderosos medios en defensa de la justicia, por la cual luchan los pueblos que reclaman sus derechos.

Santiago Vega manifestó que todos los años escalan el Aconcagua muchos alpinistas, pero lo significativo del proyecto asumido por ellos consistió en contribuir a romper el silencio de exigir la libertad de Gerardo Hernández, René González, Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando González, injustamente prisioneros en Estados Unidos.

Este viaje a Cuba ha sido muy fuerte para nosotros, pues, aunque conocíamos muchas cosas, hay que venir y palpar la realidad de un pueblo dispuesto al sacrificio por defender sus conquistas, lo que se demostró en ese gran desfile del Primero de Mayo, expresó Alcides Bonavita.

Fuente: AIN. Fotos: Ramón Barreras

Jóvenes argentinos frente al nicho donde descansan los restos del Che.

JÓVENES ARGENTINOS ENARBOLAN BANDERAS DE LA JUSTICIA

Por Osmaira González Consuegra

Frente al haz de luz convertido en estrella, muy cercano a la intimidad del nicho donde descansa el Guerrillero de América, en Santa Clara, vi llorar a un hombre. Quizá mientras crecía, allá en su Argentina natal, a Pablo Fernández nunca le advirtieron que para los de su sexo está prohibido el llanto. Tal vez, por pertenecer a una generación desprejuiciada, no sintió pena de que observaran cómo intentaba secarse los ojos.

Fueron lágrimas salidas desde las fibras más sensibles de su personalidad, porque vino al encuentro de otro hombre —tan humano como él mismo— cuyo ejemplo lo inspira a seguir escalando las más empinadas elevaciones del mundo y reclamar, desde cada altura, libertad para los Cinco cubanos presos injustamente en los Estados Unidos.

Pablo suspiró hondo. Emocionado buscó palabras precisas para  expresar lo que sintió dentro del Memorial, donde, en silencio, sostuvo un diálogo con el Comandante Guevara:

«Puedes venir un montón de veces y cada vez que te encuentres aquí, delante del Che, te darás cuenta de todo lo que hace falta. Es como si él te interpelara sobre lo que vas a hacer. ¿Qué pensás hacer? Sentí eso. Él te está preguntando si vas a seguir así, pensando en Cuba. Cuesta mucho pararse frente a sus restos y no vivir una emoción tan fuerte. ¡Porque falta tanto por conquistar! No alcanzan todos los Aconcaguas del mundo para lo que él puede convocar.»
Los ojos de Pablo se humedecen otra vez mientras invita a sus compañeros a hablar. «Ellos lloran tranquilos, yo no», dice, al tiempo que intenta contener otra vez las lágrimas.

Es el instante en que Alcides Bonavitta ofrece su criterio:
«Llegar al Che, bueno, uno se siente tan pequeño que no hay elevación que se le compare. La emoción es enorme y la pequeñez que uno siente al estar frente al Mausoleo, en su nicho, es tremenda. Pero hay un compromiso de tratar de ser como el Che. Todos tenemos que tratar de imitarlo, y ser consecuentes con los tatuajes que nos hacemos. Yo, por ejemplo, llevo uno en el hombro izquierdo.»

Pero sus azules ojos también brillan y se enrojecen. Tampoco logra contener las gotas que intentan rodar por sus mejillas. «Disculpen, esto es indescriptible.» Entonces, con voz quebrada, interviene Santiago Vega. Él comparte los sentimientos de sus coterráneos y como constancia firmó el libro de visitas del Complejo Escultórico Comandante Ernesto Che Guevara:

«Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz. Toda la fuerza de la verdad, la justicia, la belleza y el amor, apenas nos acerca al Che. Firmes junto a los 5. Firmes junto a Fidel y Raúl. Firmes Junto a Cuba…»

DEL ACONCAGUA AL TURQUINO

La iniciativa de Pablo de llevar hasta la cima del Aconcagua —el llamado Techo de América— dos banderas para reclamar justicia por los cubanos René, Ramón, Fernando, Gerardo y Antonio, se convirtió en motivo para que el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) invitara a los protagonistas, Santiago Vega y Alcides Bonavitta, a realizar una acción similar ascendiendo la elevación más alta de Cuba, el Pico Turquino.

Allá, en la fría elevación andina, los escaladores argentinos dejaron un blasón con el texto: Obama: libera ya a los Cinco Héroes Cubanos. La bordaron ellos mismos con letras negras y en los idiomas español e inglés. Una réplica del estandarte fue mostrado ayer en el Encuentro Internacional de Solidaridad con Cuba, efectuado en el Palacio de las Convenciones.

«La otra bandera —explica Santiago— contiene el logotipo realizado por Gerardo tras las rejas del imperio. Ahora constituye un símbolo que identifica, a nivel internacional, la lucha contra el terrorismo, por la cual tan valerosos hombres fueron encarcelados arbitrariamente. Quisimos traerla y entregársela a los familiares de los Cinco. Las madres y esposas de ellos acordaron que después de subir al Turquino se ubique definitivamente en el Museo de la Batalla de Ideas, en el municipio matancero de Cárdenas.»

—Al Turquino también llevarán un mensaje de Gerardo y subirán algunos miembros de las familias de los Cinco Héroes.
—Sí, con nosotros irán los más jóvenes, entre ellos Irmita, la hija de René. Días antes del ascenso al Aconcagua, supimos que nos había enviado una carta, pero solo pudimos leerla cuando bajamos. Nos transmitió mucho ánimo. También, con fecha 29 de enero, nos llegó otra de Gerardo, en la que nos decía: «A varios días de haber conocido la noticia de su hazaña aun nos conmueve tan hermoso gesto, los Cinco les expresamos nuestra admiración y les prometemos que algún día habremos de llevar hasta lo más alto del Pico Turquino un símbolo de nuestro eterno agradecimiento por la solidaridad con la que compañeros como ustedes nos han honrado durante tantos años. ¡Hasta la Victoria Siempre! Reciban un abrazo revolucionario de  Fernando, René, Ramón, Antonio y Gerardo. Prisión Federal de Victorville,California.»

Con ese texto, los fraternales argentinos confeccionaron otra bandera que dejarán en la mayor altura de la Sierra Maestra. Junto al busto de José Martí, ondeará jubilosa. Bajo la lluvia, el sol y la luna se multiplicarán los gritos de libertad y será como escucharle decir al Maestro: «Cuando se conoce la vida, sólo el deber es grato; sólo él es digno de obediencia; sólo él da fuerzas para afrontar la malignidad de los hombres.»

Con esas mismas fuerzas, Alcides, Santiago y Pablo enarbolan sus banderas por la justicia. Desde los distintos medios de prensa para los cuales trabajan en la Patagonia, cada uno difunde que los antiterroristas cubanos evitaron la muerte de compatriotas cubanos y de personas inocentes en los propios Estados Unidos.

«Cuando Pablo nos acerca a los motivos por los cuales fueron encarcelados —rememora Alcides—, empezamos a profundizar un poco más en sus razones para combatir el terrorismo. Uno no puede negarse a ser suya la causa que ellos defienden. Ahora mucho más, después de conocer a sus familiares, representa un compromiso sumarnos a la lucha contra esa injusta condena que les han impuesto.»

ENCONTRAMOS UN PUEBLO FELIZ

Una experiencia inolvidable para los tres visitantes resultó marchar junto a los cubanos este 1o. de Mayo. Al respecto, opinó Pablo:

«Ante esa multitud en la Plaza José Martí, entendimos que en realidad Cuba no está nunca marchando sola. Cualquier noticiero y despacho periodístico debe hacer referencia obligada a lo que acontece en Cuba. Eso significa que de alguna manera terminamos estando más cerca en el día de todos los pobres de la tierra.

«Nos sentimos parte de esa masa enorme de seres humanos que quiere salvar a la humanidad. Nos sentimos parte de esta isla. Uno de los lemas que más se escuchó por estos días fue “Cuba no está sola.” Nosotros, que venimos desde la Patagonia, queremos decirles a todos ustedes que en verdad quienes no estamos solos somos nosotros y que, por suerte, tenemos a Cuba a nuestro lado.»

Santiago añade que tenía conocimiento de cómo vivimos los cubanos. «Uno va siguiendo a la isla y lo que vive, pero aún así, al llegar nota que son felices. Cuando pensamos en preparar el viaje, y Pablo, junto a un compañero de Prensa Latina propuso llevar la bandera por la liberación de los Cinco, automáticamente, sentimos orgullo, era un pequeño aporte, como algo más en la lucha realizada en el mundo. No podemos comprender el asedio permanente contra Cuba. Lo vivimos a través de los medios de comunicación en Argentina. No podemos entender el daño que les han hecho durante estos años.

«Cuando se habla de Cuba, siempre dicen que están mal, que son todos pobres, sin acceso a internet, que están detenidos en el tiempo, y acá lo que veo, además de la alegría vivida el 1o. de Mayo —que fue muy fuerte,  yo creo que ha sido uno de los momentos más alucinantes de mi vida—, es esa igualdad que no existe en el resto de Latinoamérica. Por lo menos en mi país, donde hay personas comiendo de la basura, existe desnutrición infantil, con altos índices de desempleo.

«Las circunstancias, de cierta forma, nos emparentó para estar acá, nos llenamos de amor y coraje, solidaridad, para ascender al Pico Turquino. Más que un privilegio era un deber haber venido.»

«Estamos comprobando —interrumpe Alcides— las reales sensaciones de haber subido el Aconcagua. Sentimos mucha alegría al poder llegar a la cumbre y dejar allí la bandera con la que le pedimos a Obama que libere ya a los Cinco Héroes Cubanos. Este viaje a Cuba nos convierte en mejores personas. No seremos los mismos cuando retornemos a nuestro país. Estaremos conscientes de asumir nuevos compromisos con la humanidad.

«Durante el desfile, leíamos un pulóver en el que decía: Comandante en Jefe, Ordene, y cómo no va a ser así. Es un compromiso de por vida.

«Tenemos muy claro que los grandes medios desarrollan una campaña difamatoria contra ustedes. La mejor manera de defenderlos es mostrar quiénes son sus enemigos. O sea, los estados cuyos gobiernos saquean, hambrean y martirizan a los pueblos. Los que entran a un pueblo para sacarle su petróleo, los que asesinan a periodistas en Honduras y enseñan a torturar a militantes de la izquierda en Latinoamérica», concluyó Pablo.

«En Argentina se desconoce todo lo que tiene que ver con la Revolución Cubana, lo histórico y lo actual. De la vida del Che hemos leído lo verídico y las difamaciones sobre su personalidad. Más que información, quisimos conocer cómo ven los cubanos al Che. Es un hombre interminable, pero hay que hacer el esfuerzo para alcanzarlo», aseveró Pablo Fernández, promotor de la travesía del Aconcagua al Turquino.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s