ADIÓS A LA HEGEMONÍA DE LA MAFIA CUBANOAMERICANA DE MIAMI

Apoyo de un cubanoamericano a Barack Obama en céntrica esquina de Miami.Con la victoria de Obama se entierra la hegemonía de la Mafia cubana de Miami sobre el estado de La Florida, asegura un interesante artículo del columnista de Granma Internacional Gabriel Molina. El trío de congresistas (los Díaz Balart-Ros Lehtinen), que ha sido en los últimos años el más recalcitrante bastión anticubano, se vio aislado junto al presidente Bush, a pesar de que no asistieron a su última reunión en Miami con los ultras cubanos para recaudar fondos electorales, y dejaron de hacer hincapié en las prohibiciones de viajar a Cuba que ellos impusieron a Bush en el 2004.

Obama y los demócratas de la Florida tuvieron la inteligencia de comprender que el camino del triunfo estaba pavimentado en la necesidad de golpear el poderío mafioso del grupo de batistianos que ostenta el poder político, económico y financiero en La Florida.

EL TRIUNFO DE OBAMA
Un farewell a los mitos

Gabriel Molina

El mundo no debía asombrarse de los mitos que se han derrumbado con la elección de Barack Obama como el primer afroamericano que llega a la presidencia. Junto a él se entierra, como hemos anticipado, la hegemonía de la Mafia cubana de Miami sobre el estado de La Florida.

El trío de congresistas (los Díaz Balart-Ros Lehtinen), que ha sido en los últimos años el más recalcitrante bastión anticubano, se vio aislado junto al presidente Bush y tuvo la astucia de tomar a última hora cierta distancia: no asistieron a la última reunión de Bush en Miami con los ultras cubanos para recaudar fondos electorales y dejaron de hacer hincapié en las prohibiciones de viajar a Cuba que ellos impusieron a Bush en el 2004, pero ahora les estaban enajenando los votos de muchos cubanos, incluso de partidarios del partido republicano.

El nido de corrupción entronizado por el actual presidente de Estados Unidos y su familia, en gran medida responsable de la crisis financiera y económica que afecta al país y a gran parte del mundo, se ha ido descubriendo y desmembrando, desde sus propias entrañas en Miami.

Obama y los demócratas de la Florida tuvieron la inteligencia de comprender que el camino del triunfo estaba pavimentado en la necesidad de golpear el poderío mafioso del grupo de batistianos que ostenta el poder político, económico y financiero en La Florida. Tuvieron el valor de prescindir de esa escabrosa maquinaria, prescindir de sus votos, sus aportes monetarios y su habilidad para la coacción y el fraude. Eso no supieron hacerlo ni Hillary Clinton ni McCain, quienes prefirieron hacerse de la vista gorda sobre la infame jactancia del trío del terror y su criminal Consejo Nacional, de haberle birlado la elección a Gore en los comicios del 2000.

No supieron medir por qué una reciente encuesta de Gallup arrojó que «sólo el 25% de los norteamericanos aprueba la labor del Presidente Bush. Los demócratas de La Florida consideraron tempranamente que «el propio trío de congresistas les abrió en 2004 la puerta para vencerlos, cuando convencieron al presidente para restringir aún más las posibilidades de ayudar con remesas o visitar Cuba.

Ellos no calcularon cómo la comunidad juzgó esta decisión y eso nos dio la oportunidad, por primera vez, de competir con los republicanos que cada día pierden más votos», dijo durante la campaña Joe García, presidente del partido en ese Estado. Algunas investigaciones últimas dieron a García y Martínez con desventaja sobre los Díaz Balart y sin embargo con ligera ventaja en los votos de origen cubano. Ya daban a Obama sobre McCain, entre otras razones, porque el candidato demócrata se alineó con los tres candidatos de su partido contra el trío del terror para censurar las medidas restrictivas y anunciar que las levantaría de ser electo. En cambio, McCain apoyó las prohibiciones para complacer a sus nuevos amigos.

La agencia AFP reportó mientras se celebraban los comicios: «Como ante cada jornada con mucho en juego para el futuro de la isla, cientos de cubanos se reunieron el martes en el café Versailles de la Pequeña Habana de Miami y esperaban el resultado de las elecciones en Estados Unidos con el corazón dividido por las sensaciones. Sobre la calle ocho, columna vertebral del barrio, Pedro Olivera caminaba disfrazado de Papa Noel con una bandera estadounidense en una mano y un cartel de McCain-Palin en la otra.

Alex Pérez, de 56 años y conductor de autobús en Miami, espera el triunfo de Obama: ‘Yo viví mucho tiempo en Nueva York y estoy en Miami hace 28 años. No soy del exilio duro y confío que habrá un cambio para mejor sin tanta guerra. Los cubanos están muy divididos en esta elección, hay mucho resentimiento para los que no piensan igual’, se queja Pérez, que lleva un broche en su camisa con el rostro sonriente del candidato demócrata. ‘Este es el único negro que vota por McCain’, dice Gustavo Márquez, 68 años, refiriéndose a su pequeño perro Titi, de pelaje azabache, que trae atado de una correa y lo sujeta a un poste de la calle. Claudio, un cubano residente en Boca Ratón (unos 60 km al norte de Miami) viajó hasta la Pequeña Habana porque no quería perderse ‘este día histórico’. ‘La gente está nerviosa con esta elección, pero yo ya preparé todo para festejar esta noche’, dijo. ‘Tengo una champaña bien fría para brindar por el triunfo de Obama’.

La sucia historia de los fraudes hipotecarios en el país en la que el Estado de La Florida marcha a la cabeza, con la familia Bush y sus amigos cubanos enormemente involucrados, forma parte importante del largo proceso que, junto a la guerra de Iraq y otros pecados de la familia, han llevado a la economía mundial a una crisis semejante a la de 1929. Esta realidad obligó a McCain a principios de septiembre a admitir que hay una crisis y dejar de apoyar las políticas económicas y financieras de Bush.

Desde que McCain se involucró con la Mafia cubano americana durante la contienda por la postulación del partido republicano, para aprovechar el impúdico poder del grupo, presente en todas las historias sucias de los últimos 50 años, desde el Watergate y el criminal canje de drogas por armas en Centroamérica, hasta el asesinato del presidente Kennedy, venimos asumiendo que se arrepentiría. Los efectos de las malas compañías se fueron reflejando en las encuestas y ahora en las elecciones.

Efectivamente Bush y McCain estaban perdiendo La Florida y con el triunfo de Obama se derrumban ambos mitos. Muchos pensaron que los norteamericanos no estaban preparados para votar por un negro para presidente. Pero es cierto que los criterios de EE.UU. sobre los asuntos raciales han cambiado bastante desde que los negros sufrieron durante siglos el crimen de la esclavitud y el subsiguiente desprecio, hasta las leyes que terminaron en la década de los sesenta con la segregación, aunque no con la discriminación. Durante la campaña siempre dije que Powel y Condoleeza Rice, quienes han sido secretarios de Estado durante unos 12 años consecutivos, lo demostraban. La victoria de Obama es un triunfo no sólo del pueblo de Estados Unidos. Lo es de la humanidad, de la tolerancia, de la integración, como lo muestra la foto de Obama recién graduado de segunda enseñanza, abrazado con la abuela blanca que lo crió. Como diría Hemingway: «un farewell a la guerra»; como diríamos los cubanos: un adiós a los mitos.

2 Respuestas a “ADIÓS A LA HEGEMONÍA DE LA MAFIA CUBANOAMERICANA DE MIAMI

  1. Todo referente al mundo afroamericano, en todo el continente americano.

  2. Todo refente al mundo afroamericano, en todo el continente americano.

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