La Cruz del Puente, en Santa Clara

La Cruz de Mármol, Santa Clara.

La Cruz de Mármol original, se conserva en la Casa de la Ciudad de Santa Clara.

La Cruz del Puente ha devenido fuente inagotable del imaginario histórico-popular de la ciudad de Santa Clara. Una réplica fue instalada en 1861, la cual fue sustituida por otra de granito en 1997, tras sufrir daños daños el mármol, a causa del azote del ciclón Lily, a su paso por Villa Clara un año antes.  

Por Luis Machado Ordetx.— El imaginario popular atribuye diferentes historias a aquella  «Cruz del Puente», situada en el «camino de la Villa al Cayo», tránsito descrito por Manuel Dionisio González, y también por sus seguidores. Esas leyendas, no muy divulgadas en estos tiempos, difieren, incluso entran en contradicciones documentales.

La Memoria Histórica de la Villa de Santa Clara y su Jurisdicción (1858), de González, no menciona la existencia de una «cruz de madera» en las márgenes del río El Monte (Cubanicay), y solo hace referencia a la calle de La Cruz, tal vez en recordación al párroco José González de la Cruz.

En Leyendas y Tradiciones Villaclareñas (1925), Manuel García-Garófalo Mesa informa que la Cruz del Puente surge a partir del asesinato del «capitán Luis Pérez y su ayudante». Describe que el primero, según el  «decir de la gente, (era un) hombre de pelo en pecho».

¿Acaso lo vincula al capitán Luis Pérez de Morales, propietario de los sitios La Magdalena y Mata? No lo dudo. López de Morales, según Dionisio González, murió en Santa Clara el 18 de enero de 1702, y casado con María Leal, tuvo una actuación «desacertada como funesta por masacrar y obligar a las familias remedianas» a su radicación en el Pueblo Nuevo de Antonio Díaz.

Florentino Martínez, en Ayer de Santa Clara (1959), retoca la existencia de «La Cruz del Puente» con el lance amoroso y las muertes de María de la Cruz y el montero Jacinto. El folklorista se debate entre dos preguntas y varias especulaciones: ¿Quién situó allí la primitiva cruz? ¿Qué causas determinaron su colocación?
Francisco Antonio Ramos García y Ángel Gabriel Carrazana Duardo insisten en que «la tradición y la falta de datos confiables dieron vuelo a la imaginación popular para crear diferentes leyendas». Promueven una «posible explicación» a la «práctica común y corriente (…) de colocar al frente de sus casas en las posesiones rústicas, una cruz alta de madera, como distintivo de las creencias religiosas».

Al reseñar el  Diccionario  Enciclopédico Remediano (1874), José A. Martínez-Fortún afirma  que la «Santa Cruz fue (…) símbolo de sus pasadas victorias, de su consuelo y de su piedad (…) de ahí que el Cayo, donde se hicieron los cimientos de la población, tuviera que tutelar  al sagrado y venerado madero». Criterio similar sostiene Alfredo Martínez de Villa Jiménez en una edición del periódico Las Villas, del 27 de enero de 1927.

Dionisio González insiste en que antes de 1689 «vivían en la hacienda de Antonio Díaz, como dueños casi únicos de ella, Luis de León y Georgina Pérez, su esposa, los cuales tenían sus casas en el punto céntrico del hato». Por tanto, existía población en Santa Clara ante de arribar los remedianos. La historia, al parecer, no sustenta la leyenda. Los pobladores originales de la Villa conocían y ramificaban la devoción de la Santa Cruz.

Por otra parte, la documentación existente concuerda en que la realización de la Cruz de mármol fue financiada por el catalán Camps y Oliver, quien la encargó a Barcelona —otros dicen que a Filadelfia— a un costo de 21 onzas de oro. Fue develada el 2 de Mayo de 1861 con la terminación del puente sobre el río Cubanicay.

El 15 de julio de 1925, una edición especial del periódico Federación, reseñó el homenaje al matancero Antonio Tenorio y Pichardo, Hijo Adoptivo de Villaclara. ¿Por qué? Por asumir la reconstrucción de la histórica Cruz del Puente «cuando esta fue derribada de su pedestal una noche de esas de tantas… en que varios jóvenes (tal vez “pilongos”) corriendo un “torbellino” se valieron de la oscuridad de la noche y del abandono de la “vigilancia” de los llamados a velar por el buen nombre de la tranquilidad pública, para tratar de destruir una de las cosas meritorias que un forastero supo legarnos como prueba de su amor hacia la tierra de Cubanacán».

La imagen fue violentada en marzo de 1921, especifica el rotativo. Dicen investigadores que tal reposición se debe a Pedro Camps y Camps, quien costeó la restauración, y que se reinauguró el sábado 12 de agosto de 1922. Esos aspectos difieren con lo expuesto en Federación: «Tenorio y Pichardo, representante de frascos vacíos de la cervecería Tropical, supervisó  la rehabilitación; también sufragó los gastos y quedó exhibida el miércoles 15 de julio de 1925, aniversario 236 de la Fundación de la Ciudad».

El ciclón Lily, a su paso por la ciudad en 1996, derribó la Cruz del Puente, aquel vetusto icono de Santa Clara. Un año después se repuso por una réplica de granito. En tanto, la historia aguarda por mayores y exactas investigaciones en torno a una realidad que rebasa el imaginario popular y se afirma en la verdad de los siglos.

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